¿Vamos al cine?

En cine de calidad muchos países han aportado, Rusia con Eisenstein, Italia con De Sica, España con Buñuel, Japón con Kurosawa y por supuesto Estados Unidos con Hitchcock y varios otros. Eso, reiteramos, en cuanto a calidad, pero en cantidad es apabullante la hegemonía de Hollywood, ese...

En cine de calidad muchos países han aportado, Rusia con Eisenstein, Italia con De Sica, España con Buñuel, Japón con Kurosawa y por supuesto Estados Unidos con Hitchcock y varios otros. Eso, reiteramos, en cuanto a calidad, pero en cantidad es apabullante la hegemonía de Hollywood, ese barrio de la ciudad de Los Ángeles que se ha convertido “globalmente” en sinónimo de cine.No solo es la imagen de Hollywood lo que se ha extendido por todo el mundo, “Hollywood” es un enorme negocio mundial de exportación. De hecho, según la revista Time, la recreación es el principal producto estadounidense de exportación después de la tecnología aeroespacial. Es una industria que recibe anualmente miles de millones de dólares.En temas culturales el argentino Marcelo Gullo es magnífica fuente y el dice que “El siglo XIX fue el siglo del imperialismo cultural británico y francés mediante la universidad y el libro. El siglo XX comenzó a ser, luego de la Segunda Guerra Mundial, el del imperialismo cultural estadounidense, mediante la universidad y el libro, pero sobre todo de esos dos nuevos elementos tecnológicos: el cine y la televisión”.Hace algunos años, medio en  broma, medio en serio, los londinenses, cuando en algún teatro exhibían una película realizada en Hollywood solían poner en la cartelera “Con subtítulos en inglés”, porque sentían que el que hablaban en esa película ya no era el inglés original de Inglaterra. Ahora eso ya no sucede, es decir, el inglés de Hollywood sigue siendo el mismo, pero ahora los londinenses (como los bolivianos o los afganos) ya lo entendemos por simple repetición y penetración cultural.Por eso comenzamos el comentario con esa invitación, a sabiendas de que a muchos les sonaría arcaica, porque, volviendo a lo que dice Marcelo Gullo:  “Hoy, el concepto de “imperialismo cultural” elaborado por Morgenthau, el de “colonización pedagógica” concebido por Spranger y el de “dominación cultural” utilizado por Jauretche están en desuso y por consiguiente, han caído en el olvido las nociones de “resistencia cultural” y “liberación cultural”.Y remata con este concepto categórico: “este hecho no fue producto del azar, ni del simple paso del tiempo, sino producto de una evolución cultural dirigida desde el centro del poder mundial”.Y por eso, para contrarrestarlo, volveremos pronto con algunos aportes del argentino Arturo Jauretche, que es a quien mejor conocemos y quien posiblemente mejor interpreta nuestra realidad latinoamericana.Porque para nosotros, leer a Jauretche es mejor propuesta que la de ir al cine.

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