El boom del gas natural ni siquiera empezó
Ya van diciendo que la industria del gas en Bolivia no funcionó como no funcionó, oportunamente, la del litio. Ambas industrias, por cierto, están en pausa más no liquidadas.Para esos pesimistas una sola palabra: el boom del gas natural ni siquiera empezó. Y para prueba rescato criterios...
Ya van diciendo que la industria del gas en Bolivia no funcionó como no funcionó, oportunamente, la del litio. Ambas industrias, por cierto, están en pausa más no liquidadas.Para esos pesimistas una sola palabra: el boom del gas natural ni siquiera empezó. Y para prueba rescato criterios técnicos de una importante pieza editorial de John Deutch recientemente publicada en TWSJ (Wall Street Journal de Estados Unidos), profesor en el MIT (Instituto de Tecnología de Masachusets) y ex subsecretario de energía que indica que el boom del gas natural va a causar impactos positivos en la economía de Estados Unidos. Algunos hechos concretos de ésta nueva economía del gas en Estados Unidos y el mundo: hace dos años el gas natural costaba 4,50 dólares por mil pies cúbicos, es decir, menos de la mitad de lo que costaba dos veranos atrás. Hoy en día el precio es menos de $ 2,50 ya que la producción no convencional de gas natural ha aumentado al 20% de la oferta interna de un 5% en 2008, con un 40% previsto para 2020. Más producción de gas está impulsando nuevas industrias de gas-química (procesos de agregación de valor).Sólo como ejemplo: en Bakken de Dakota del Norte el campo denominado “Tres Ríos” produce 600.000 barriles diarios de petróleo pero de la explotación no- convencional, haciendo de Dakota del Norte el segundo productor más grande de petróleo de EE.UU. De manera que no es extraño que Estados Unidos –aún dependiente del petróleo y gas natural importado- tendrá la capacidad de ser un exportador neto de petróleo, y principalmente de gas natural quizá hasta finales de ésta década. ¿Cuál es la clave? : estuvimos analizando en una anterior entrega: la nueva producción depende de avances en la perforación direccional y fracturamiento hidráulico, el shale-gas, proceso que inyecta cantidades de agua, químicos y aditivos en el suelo debajo de la capa freática, generalmente a profundidades de perforación de más de un kilómetro.El cambio de mentalidad y paradigma son esenciales en éste tipo de negocios altamente cambiantes y modelados por la inversión y nuevas tecnologías.El boom del gas natural, consecuentemente, con éstas nuevas técnicas, en Estados Unidos, y el mundo ni siquiera empezó.El desarrollo intensivo y preciso de una industria de gas natural permitirá a Estados Unidos recudir sus importaciones, y a países como Bolivia empezar con su política de industrialización agregación de valor agregado y ampliar mercados de productos acabados de energía. El ejemplo es sencillo: si desideologizamos la energía y más bien damos espacio a la creatividad del mercado, de seguro vamos a posibilidad inversiones a escala en proyectos que únicamente funcionan a escala.Obviamente los procesos de explotación no-convencional tendrán costos más elevados que los convencionales, pero en un círculo virtuoso de economías a escala en tanto mayor gas se produzca, con derivados de valor agregado naturalmente se tendrán ingreso perfectamente viables para asumir costos, renovar tecnologías permanentemente y posicionar al país en mercados energéticos, cuya ausencia nos genera un costo-de-oportunidad importante como nuevo key-player en la economía regional de la energía.Una visión de largo plazo en exploración, producción y refino en Bolivia debe tomar en cuenta miradas integrales en procesos convencionales y no convencionales considerando la posibilidad de ser un serio competidor en la oferta energética regional. Mi esperanza, como la de todo ciudadano boliviano, es el gas natural y el boom que ni siquiera empezó. Estamos en los prolegómenos de lo que en definitiva nos va a catapultar, en años más, con estabilidad política y democrática y criterios bien definidos a ser el país especializado en oferta de derivados de gas natural en el Continente.No perdamos de vista que la economía boliviana estará sustentada en proyectos de gas natural que pasan por desechar la visión-chata de la exportación de materia prima a la generación de valor agregado y pasan, definitivamente, por el cambio de matriz de pensamiento en modelos convencionales, a modelos convencionales y no convencionales en exploración-explotación. Esos nuevos paradigmas van a dibujar un nuevo escenario capaz de movilizarnos y sacarnos del estancamiento político-ideológico en el que está atrapado el sector energético: mover a Bolivia de la ultraizquierda nacionalizadora a la mentalidad moderna de la exploración-producción con visión comercial para generación de excedentes para que el Estado atienda, adecuadamente las dudas sociales que perviven pese a estar inmersos en un modelo “socialista”. De momento el gas no es de los bolivianos, sigue siendo un mito que debe ser de una vez cristalizado pero con proyectos concretos y visión amplia.El gas natural ofrece la forma más barata de producir electricidad, y está desplazando a la gasolina a través del gas natural comprimido, y finalmente las nuevas economías de conversión de gas a líquidos, a metanol y combustibles sintéticos que serán de alta demanda en mercados ampliados como Brasil. Aquí entra en acción la gas-química y sus derivaciones que van a ser elementos de estrategia, negocios y comercio muy importantes para reposicionar a Bolivia como especializado en ésta oferta (plásticos, úrea, fertilizantes, etc).Naturalmente el LNG (exportación de gas vía licuificación) no está ausente en éstas nuevas fórmulas. Con excedentes de producción de gas vía convencional y no convencional, obviamente, Bolivia estará preparando nuevos contratos de exportación, cumpliendo actuales y fundamentalmente mudando su mentalidad de exportadora de materia prima a exportadora de productos acabados.* MBA-consultor del sector privado


