Cóndores y consensos
O se puede engañar a mucha gente por algún tiempo. Lo que no se puede es engañar a mucha gente por mucho tiempo”.No estamos ironizando porque, efectivamente, algunos presidentes de Estados Unidos decían cosas interesantes y algunos inclusive “hicieron” cosas interesantes. Sólo que no...
O se puede engañar a mucha gente por algún tiempo. Lo que no se puede es engañar a mucha gente por mucho tiempo”.No estamos ironizando porque, efectivamente, algunos presidentes de Estados Unidos decían cosas interesantes y algunos inclusive “hicieron” cosas interesantes. Sólo que no es la norma, sino la excepción.A propósito de eso, es totalmente evidente que en América, en Nuestra América, se conoce cada vez más sobre ese tenebroso “Plan Cóndor” que asoló a nuestros países por más de una década. No se sabe mucho, en cambio, sobre el llamado Consenso de Washington, que tuvo y tiene aún los mismos objetivos que el Plan Cóndor, aunque con métodos diferentes.Comencemos recordando sintéticamente la primera de esas “operaciones estratégicas”: En el marco de la que se llamó Guerra Fría, se establecieron en América Latina muchas operaciones destinadas a hacer desaparecer opositores y a usarlos como parte de la propaganda de miedo. Un historiador estadounidense atribuye a un operativo de la CIA la organización de las primeras reuniones entre funcionarios de seguridad uruguayos y argentinos para discutir la vigilancia de los exiliados políticos y también su actuación como intermediaria en las reuniones entre los dirigentes de los escuadrones de la muerte brasileños , argentinos y uruguayos.Pero Estados Unidos hizo más que organizar los encuentros. La división de servicios técnicos de la CIA suministró equipos de tortura a brasileños y argentinos (entre otros) y ofreció asesoramiento sobre el grado de shock que el cuerpo humano puede resistir.El Plan Cóndor fue establecido el 25 de noviembre de 1975 en una reunión realizada en Santiago de Chile entre la DINA (policía secreta chilena, y los líderes de los servicios de inteligencia militar de Argentina, Bolivia, gobernada por Hugo Banzer, Paraguay y Uruguay.Como todo, el plan Cóndor agotó sus posibilidades de dominio y control sobre nuestros países, y aunque aún se desconocen detalles, con lo que ya se sabe sobra para espantar.El Consenso de Washington, para comenzar, no tuvo nada de consenso, sino de operación geopolítica diseñada, planificada y ejecutada desde la capital del “imperio inconcluso”, como llaman algunos a los Estados Unidos. Preferimos llamarlo “insatisfecho”.Lo que se sabe es que las bases de ese seudo consenso fueron formuladas originalmente por un tal John Williamson en un documento cuyo título en castellano sería: “Lo que desde Washington se entiende por política de reformas”.Entre los diez puntos de ese documento destacan: el reordenamiento de las prioridades del gasto público de áreas como educación y salud pública a investigación e infraestructuras. Eliminación de las barreras a las inversiones extranjeras directas. Privatización (venta de las empresas públicas y de los monopolios estatales. O, como dicen los argentinos, privatización de todo “hasta de las joyas de la abuela”. Desregulación de los mercados (que aún se está haciendo) y principalmente protección de la propiedad privada.Esto (que no es lo único) no se podía lograr con bombas, sino por seudo consensos y presiónes culturales. Que tendrá que ser tema para otro análisis.


