Víboras en la alcoba
Sin embargo, no es un comentario inspirado por la “ofidiofobia” (así se llama el terror a estos animales), porque les reconocemos sus derechos a ser como son y a hacer lo que hacen. Veamos con un ejemplo que inclusive las víboras pueden ser necesarias y hasta indispensables. (Pero no en la...
Sin embargo, no es un comentario inspirado por la “ofidiofobia” (así se llama el terror a estos animales), porque les reconocemos sus derechos a ser como son y a hacer lo que hacen. Veamos con un ejemplo que inclusive las víboras pueden ser necesarias y hasta indispensables. (Pero no en la habitación de los niños, por supuesto).A alguien se le ocurrió, hace varios años, llevar a Australia unas cuantas parejas de conejos. Lo hizo sin mala intención, como seguramente hace lo suyo el Banco Mundial, pero provocó un desastre, como los que también suele provocar el Banco Mundial.Porque en Australia no existían naturalmente predadores de los conejos, es decir, animales que se alimentaran de conejos y controlaran su multiplicación, que todos sabemos cuán acelerada puede ser. Total, los conejos en Australia se convirtieron en una plaga y amenazaban ya no solo la agricultura y la ganadería de las cuales se mantenía esa isla, sino hasta la existencia de los seres humanos. Que no todos eran presos británicos, por supuesto, aunque Inglaterra tenía también una famosa cárcel en Australia.Para no alargar mucho el cuento, de alguna manera se logró controlar la que ya era “plaga” de conejos y es probable que de eso solamente se acuerden ahora los australianos.Pero íbamos a hablar de los ofidios, serpientes, víboras o culebras, a los cuales -repetimos- no los quisiéramos en la habitación de nuestros niños. Nos inquieta hasta imaginarlo. Y ahora cambiemos un poco de tema y comentemos sobre el Quinto Congreso sobre Gas y Energía, que está organizando la Cámara Boliviana de Hidrocarburos y que comenzará mañana en Santa Cruz.Allí estarán, como ya se anunciado profusamente, varias corporaciones petroleras transnacionales, como patrocinadoras. Claro que casi todas ellas tienen una seudo identidad nacional, como la Total, que se identifica como francesa, la Repsol como española o Petrobras, como brasilera, pero sabemos que cambiar de nombre no significa cambio de costumbres y por eso preferimos hablar de ellas como la hacía Enrico Mattei, llamándolas “El cartel de las siete hermanas”. Eso era antes de que se hicieran tan famosos otros carteles, como el de Pablo Escobar, o el de Sinaloa. Pero la idea de Mattei no era desatinada. Al contrario.¿Qué tienen en común las víboras en el cuarto de los niños con un congreso petrolero donde estarán varias corporaciones petroleras transnacionales y el Banco Mundial definiendo el futuro de ”nuestro gas”?.Algunos dirán que nada o, como suelen decir los productores de películas “cualquier semejanza con la vida real es pura coincidencia”.Nosotros hemos sostenido hasta el cansancio que no creemos en las “coincidencias”. Pero no hay peor ciego que el que no quiere ver.Para terminar: la primera persona que intervendrá mañana en ese congreso que ya nos tiene inquietos será David Reinstein, Especialista del Banco Mundial, principal “padrino” del Consenso de Washington, del cual nos ocuparemos mañana, también por coincidencia.


