Los neutrales en crisis
cuando nos referíamos a quienes no saben lo que les está pasando y por eso es más apropiado llamarlas “víctimas”.Hay definiciones diversas sobre qué es una crisis, pero, como también la educación también está en crisis (y a nivel global), nada garantiza que esas definiciones sean...
cuando nos referíamos a quienes no saben lo que les está pasando y por eso es más apropiado llamarlas “víctimas”.Hay definiciones diversas sobre qué es una crisis, pero, como también la educación también está en crisis (y a nivel global), nada garantiza que esas definiciones sean entendidas. La palabra crisis puede referirse a un cambio traumático en la vida o salud de una persona, lo mismo que a una situación social inestable y peligrosa en lo político, económico, militar, sanitario o cualquier otro.Crisis también puede ser la definición de un hecho medioambiental de gran escala, especialmente los que implican un cambio abrupto. Los cambios críticos, o sea los cambios causados por las crisis, aunque previsibles, tienen siempre algún grado de incertidumbre en cuanto a su profundidad y a su carácter irreversible, pues si no serían meras reacciones automáticas como las que se dan en la física o en la química. Si los cambios son profundos, súbitos y violentos, y sobre todo traen consecuencias trascendentales, van más allá de una crisis y se pueden llamar revolución.Entre las estructuras que están hace rato en notoria crisis, tenemos a los partidos políticos. No solamente en Bolivia, sino en todo el mundo y en estos días especialmente en Europa.Al no responder los partidos políticos a las situaciones críticas, otros actores progresivamente lo están haciendo. Primero fueron las organizaciones religiosas (formales o no formales) islámicas, cristianas, protestantes o de cualquier otra confesión y ahora, con mucha fuerza, están actuando las genéricamente llamadas “organizaciones sociales”.No es necesario que sean homogéneas, ni que tengan jerarquías, no siquiera es condicionante que pertenezcan a un solo país, que tengan un solo lenguaje o se identifiquen con una etnia. Solamente “son” y están actuando. El ejemplo más elocuente es el de los “indignados” en Europa, especialmente en España, pero no sólo ahí, que por ahora ocupan plazas y avenidas y protestan en forma, “pacífica”. Pero es imprevisible, como en toda crisis, cómo actuarán luego.Esto nos vuelve a llevar al tema de ayer (que es casi inagotable) sobre los tipos de personas. Ya nos hemos referido a los que no saben qué les sucede ni mucho menos por qué les sucede. Dejemos por ahora al otro grupo, el de quienes “hacen que las cosas sucedan” y dediquémosles los últimos párrafos a los que “dejan que las cosas sucedan”, porque erróneamente creen que las crisis no tienen que ver con ellos. Son los que se consideran intelectuales y utilizan apelativos, como “experto”, “analista” “académico” y otros similares. Nosotros, pensando en Noam Chomsky, Joseph Stiglitz, Naomi Klein, Marcelo Gullo y muchos otros intelectuales comprometidos, creemos que la neutralidad, en tiempos de crisis, es imposible.Es algo muy importante y muy urgente, en lo que tendremos que pensar.


