Tres tipos de personas
Cuando especializando un poco la visión deducimos que la siderurgia, o sea la urgencia de industrializar el hierro, del cual tantas y tan valiosas reservas naturales tiene Bolivia y especialmente cuando percibimos que la petroquímica o sea el procesamiento del gas de petróleo para explotarlo...
Cuando especializando un poco la visión deducimos que la siderurgia, o sea la urgencia de industrializar el hierro, del cual tantas y tan valiosas reservas naturales tiene Bolivia y especialmente cuando percibimos que la petroquímica o sea el procesamiento del gas de petróleo para explotarlo con legítimo valor agregado, no es, tampoco, una ilusión sino un anhelo boliviano ya expresado y bosquejado hace más de 50 años, es decir, cuando racionalizamos todo esto y lo comparamos con lo que la la terca realidad que percibimos a simple vista, es inevitable sentir algo de frustración y hay que tener verdadero espíritu patriótico integracionista para seguir trabajando por la construcción de la Patria Grande, esa propuesta de Simón Bolívar que no era un sueño ni una fantasía, sino una realidad que cuesta construir y que a veces parecería demorar demasiado.Felizmente, cuando ese nuestro patriotismo parece querer flaquear reaparecen puntos luminosos de referencia que nos recuerdan que en el ideal integracionista bolivariano no estamos solos, sino muy bien acompañados.De la producción intelectual de Marcelo Gullo hemos sacado en varias oportunidades valiosas enseñanzas, especialmente de su libro “La insubordinación fundante”. En otro de sus libros, “Argentina – Brasil. La gran oportunidad”, hemos encontrado estos otros conceptos que caen para un domingo de reflexión “como anillo al dedo” y, por eso, vamos a transcribirla sin mayores comentarios. Sobran.“Para que una integración plena al Mercosur le resultara atractiva a Bolivia, la Argentina y Brasil deberían comprometerse a desarrollar a partir del gas boliviano, un complejo industrial petroquímico en Bolivia y garantizar a la producción de ese complejo un niño de mercado en Brasil y Argentina”.Como decíamos, los comentarios sobran, porque eso mismo, idéntico, es lo que Bolivia ha estado no solamente esperando sino reclamando desde hace casi medio siglo. El libro de Gullo salió a circulación el año 2.005, o sea que lo planteado por él y reclamado por nosotros no es ninguna “novedad” y lo menos que podemos esperar es que los responsables de la política petrolera y energética boliviana no solamente lo hayan leído, sino que por lo menos lo hayan entendido.Nos estamos refiriendo, por supuesto, no solamente a quienes dicen estar pendientes de “cumbres” temáticas departamentales, sino también a quienes acompañan a las corporaciones transnacionales en rimbombantes proyectos como el congreso que está anunciado para dentro de diez días, en Santa Cruz.Para concluir, utilicemos conceptos de otra intelectual, Susan George, quien dice que “existen tres tipos de personas: las que hacen que sucedan las cosas, las que ven como suceden las cosas y las que no saben lo que les ha sucedido”.Nosotros, por supuesto, estaríamos orgullosos de estar en el primer grupo, pero cada uno es libre de actuar según sus preferencias. Muchos seguramente están resignados a ser del tercer grupo de personas.


