Nuestro lema es el cambio
Lo que develó el documental fue la manera en que se construye política y mediáticamente un concepto clave orientado a los electores, como aquel concepto que logra afectar su preferencia convenciéndolos de que existe una crisis e impulsándolos a confiar en la experiencia presidencial, en...
Lo que develó el documental fue la manera en que se construye política y mediáticamente un concepto clave orientado a los electores, como aquel concepto que logra afectar su preferencia convenciéndolos de que existe una crisis e impulsándolos a confiar en la experiencia presidencial, en este caso de Goni, para salir de ella. Trasladar este ejemplo de construcción conceptual mediatizado a la actualidad nos conduce al lema del actual gobierno que es el cambio. Hasta aquí no hay nada nuevo, pero es necesario recordar para la memoria histórica otro aspecto que nos ayudaría a “parar las orejas” frente a los últimos acontecimientos. Desde el año 2001 al 2005 la evidente crisis y sus posibles salidas, ayudo a impulsar el slogan del cambio, debido a que los partidos tradicionales precipitaron una situación agravada por su comportamiento, y al mismo tiempo la crisis económica y laboral volcó a la población a las calles en contra de tarifazos e impuestazos. Tomemos como ejemplo el programa “Bolivia Cambia, Evo Cumple”. Al igual que los efectos iniciales de la participación popular en las áreas rurales cuando se inyectó mucho dinero y se hicieron desde canchas “polifuncionales” o, en el mejor de los casos, escuelas y postas sanitarias, las actuales construcciones a partir de dichos recursos, son la “muestra efectiva” del cambio, sobre todo en áreas rurales, aunque poseen un contenido mayormente simbólico añadido a la presencia del Presidente entregando cheques y obras. ¿Qué suponemos que no aprendió Goni y debería aprender el oficialismo actual?, pues que el minúsculo obrismo no convence ante la crisis y el cambio. Mientras unos nos intentan poner al borde del precipicio por la crisis y otros nos quieren convencer del cambio, las organizaciones sociales poco a poco van poniendo distancia en su relación con el gobierno, los ex masistas afilan sus garras en un intento desesperado de crear nuevas instituciones de representación política, y algunos analistas mediáticos salen a la palestra anunciando la llegada del fin del MAS. Alejado de todo fatalismo o exitismo veo necesario insistir en algo muy común: la prioritaria recuperación de la economía con todos los factores que implica: inversión, empleo, producción, apertura de mercados y otros, pues si el gobierno no logra hacer que la denominada economía mixta o plural funcione, de nada servirá su poder institucional y político. Solo deben recordar cómo fueron parte de un movimiento que expulsó a un mandatario porque su slogan “salir de la crisis” había dejado de ser creíble.


