El estado de la unión

Se nos ocurrió, entonces, revisar algo de lo que Sigmund Freud decía sobre la proyección: La proyección es un mecanismo de defensa que opera en situaciones de conflicto emocional o amenaza de origen interno o externo, atribuyendo a otras personas u objetos los sentimientos, impulsos o...

Se nos ocurrió, entonces, revisar algo de lo que Sigmund Freud decía sobre la proyección: La proyección es un mecanismo de defensa que opera en situaciones de conflicto emocional o amenaza de origen interno o externo, atribuyendo a otras personas u objetos los sentimientos, impulsos o pensamientos propios que resultan inaceptables para el sujeto.En casos agudos, la proyección está ligada a la paranoia y otras patologías, pero atenuada es una manifestación diríamos “normal”.Especulando un poco, como una licencia para fin de semana, podemos imaginarnos que “la unión” no es algo sólido, consolidado y tan seguro que los estadounidenses puedan olvidarse de ello y eliminarlo de su subconsciente. No. Recordemos que uno de los mayores traumas en su historia fue la guerra civil, que, al imponerse el norte industrial al sur feudal, fue una especie de punto de partida para llegar al umbral de poder que le permitió al país luego expandirse y comenzar a subordinar luego a los de área de influencia, especialmente “su patio trasero”.Lo de la insistencia en “la unión”, entonces, tiene sus connotaciones psicológicas. Y esto, casualmente coincide con el profundo malestar que ha causado en varios estados el manejo federal de la última crisis financiera, que está pretendiendo salvar a la banca, responsable de la crisis por el del manejo voraz e irresponsable de los asuntos financieros, a costa de los contribuyentes que son las verdaderas víctimas.Ese malestar, donde más se está sintiendo en este momento (según una nota de Marco A. Gandásegui) es en el Estado de Wisconsin, donde  Milwaukee, hasta hace poco la más rica de EEUU, está ahora entre las cuatro grandes urbes más pobres de EEUU”.Ese fenómeno hace que el economista Michael Hudson, antiguo especialista de Wall Street, sostenga que EEUU se encamina rápidamente en convertirse en una “Banana Republic”, al igual que varios países de Europa., señala que esta tendencia “se puede ver en marcha y que basta un estudio superficial de la “Ley presupuestaria” de Wisconsin, aprobada a principios de marzo, que incluye la privatización de plantas públicas de generación de energía y un nuevo sistema de contratos públicos sin licitación”. Las 37 plantas que el gobernador Scott Walker pretende vender por liquidación producen calefacción y refrigeración a bajo costo para las ciudades, las universidades e, incluso, para las cáceles del estado. La ley presupuestaria pretende vender todos los bienes del estado a precios de liquidación.A eso le llaman “darle a uno de su propia medicina” porque así fue como el neoliberalismo arruinó a muchos países: privatizando a ojo cerrado, sin medida ni clemencia.Si esos temores se hacen realidad será lamentable, porque no es para alegrarse que ahora los estadounidenses estén a punto de sufrir lo que hicieron sufrir primero los siux, cheroquis, y otros pueblos originarios de allá. Luego a los mexicanos y por una especie de turno perverso a los centroamericanos y los sudamericanos.Ojalá que no. Porque el pueblo estadounidense no es malo. Lo que es malo es el sistema capitalista.

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