Para reflexionar en abril
Cualquiera que sea la posición personal sobre el tema, lo que no se puede negar es que en muchos sentidos el 9 de abril de1952 marcó la historia del país y que Bolivia comenzó a hacer su historia, como con tanta lucidez decía Sergio Almaraz Paz.Sobre la revolución, en “Réquiem Para una...
Cualquiera que sea la posición personal sobre el tema, lo que no se puede negar es que en muchos sentidos el 9 de abril de1952 marcó la historia del país y que Bolivia comenzó a hacer su historia, como con tanta lucidez decía Sergio Almaraz Paz.Sobre la revolución, en “Réquiem Para una República”, escribía Sergio: “Los bolivianos hicieron la suya y su instrumento fue el MNR. La observación de que habría sido preferible otro tipo de revolución es pueril porque la historia no es un escaparate. La revolución fue esa y no otra, sin márgenes de elección. La izquierda tradicional, enfrentada con los hechos, fue incapaz de superar sus insuficiencias: al rechazar la única posibilidad que le brindaba la historia para vencer su propia alienación, perdió el camino”(Ojo, que Sergio sutilmente deja en claro que el MNR fue el instrumento, no el dueño de la revolución).La revolución, como no podía ser de otra manera, despertó fuerte resistencia, que no la dejó tranquila en ningún momento. Lo paradójico es que los enemigos no solo estaban fuera de la revolución, principalmente en la embajada gringa, sino también dentro, en quienes no asumieron ser su instrumento, sino sus propietarios. Y no era así.Doce años después de haber nacido, la revolución comenzó a morir, aunque ya en noviembre de 1964 padecía de inanición.“La revolución fue achicándose hasta encontrar las medidas señaladas por los americanos (se refiere a los norteamericanos y, con mayor precisión a los estadounidenses), cuyas proporciones las descubrieron a su vez en la propia miseria del país”Cuando Almaraz escribió eso trasminaba el dolor de haber sido uno de los actores de esa revolución y no haber podido impedir que se “achicara”, aunque en realidad lo que se achicó fue el instrumento, no la conciencia nacional revolucionaria.Y quizás nadie imaginaba que se achicaría tanto, que serviría más tarde a la más nítida fuerza contrarrevolucionaria y neoliberal. (Remember 21060)Pero el juicio inapelable, como siempre, será el de la historia. Hoy Bolivia todavía está viviendo algunos efectos de la revolución de 1952. El pueblo boliviano hace tiempo que pasó a ser sujeto de su propia historia y no objeto de la historia inventada por otros.Hacer juicios históricos sobre abril del 52 y sobre su instrumento es todavía prematuro. Hay todavía pasiones encendidas, aunque ya sean solo minúsculos rescoldos de lo que en su momento incendió a todo el país.Ya llegará el juicio histórico. Por ahora, por ser abril, aprovechemos para reflexionar sobre el asunto y si lo hacemos leyendo a Almaraz, Céspedes, Zavaleta y algunos otros que vivieron, sufrieron y analizaron la revolución desde adentro, mejor.


