Cuando la mano izquierda no sabe….

De estos últimos casos uno que se nos quedó particularmente grabado: era ese de “que tu mano izquierda no sepa lo que hace la derecha”. Sonaba a galimatías, seguramente porque no alcanzábamos a decodificar el lenguaje figurado.Ahora, ya adultos, nos sigue desconcertando eso de que una...

De estos últimos casos uno que se nos quedó particularmente grabado: era ese de “que tu mano izquierda no sepa lo que hace la derecha”. Sonaba a galimatías, seguramente porque no alcanzábamos a decodificar el lenguaje figurado.Ahora, ya adultos, nos sigue desconcertando eso de que una mano no sepa lo que hace la otra, especialmente cuando la una está acariciando y la otra está repartiendo puñetazos. Y vamos al caso concreto: En la misma agenda noticiosa, de la misma agencia (ABI, la agencia Boliviana de Informaciones, oficial para más señas), el mismo día,  casi pegadas la una a la otra, aparecen dos noticias: en una informando de un encuentro internacional sobre descentralización, organizado por la ONU (con la aquiescencia presidencial, suponemos) y en la otra haciéndonos saber que, comillas “El presidente de Bolivia, Evo Morales Ayma, lamentó que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) haya avalado la intervención militar y el bombardeo a Libia que ha provocado miles de víctimas civiles”.Y el presidente Morales no se quedó ahí, en una reunión con la prensa nacional e internacional en el palacio de Gobierno, Morales dijo que el Consejo de Seguridad de la ONU “es un Consejo de Seguridad que debe cambiar su nombre por el de Consejo de Invasión y Bombardeos”.Mientras tanto, a pocos metros de ahí, en el otro evento, el organizado por la ONU sobre descentralización, felicitaban al Ministerio de   Autonomías. Una de dos: o el presidente no sabe los eventos que organiza su ministro de autonomías con apoyo de la ONU, o el ministro no sabe lo que su presidente opina sobre la ONU y su Consejo de Seguridad. Cualquiera de las dos posibilidades es grave, porque ya estamos muy grandecitos para seguir oyendo ese cuento de que la mano derecha no debe saber lo que hace la izquierda.Lo que si queda flagrante es la falta de coordinación, por un lado, y la incoherencia en declaraciones gubernamentales, que “tanto dicen una cosa, como la otra”. Eso es gracioso en los programas cómicos mexicanos. Pero en política no lo es. Con el agravante de que ya no es la excepción, sino casi la regla.Para terminar,  digamos que el “Encuentro internacional sobre descentralización, gobernanza urbana y autonomía local”, organizado por la agencia ONU-Habitat y el Gobierno boliviano, lo inauguró el secretario de Estado de Cooperación Territorial del Gobierno español, Gaspar Zarrías, quien mostró inusitado entusiasmo por la descentralización que está experimentando en Bolivia. Es probable que sea sincero, pero es probable también que algo tenga que ver en ese entusiasmo la transnacional petrolera Repsol, que tiene importantes intereses en Bolivia y que, como casi todas las de su especie, no tiene nacionalidad precisa, pero juega bajo bandera española. Bajo esa misma bandera que identifica a algunos de los aviones que están, en este preciso momento, bombardeando Libia.

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