Incentivos para la actividad energética 2011-2020 parte I
Tampoco se conoce mucho de alguna iniciativa del Ejecutivo en éste sentido. Seguramente los problemas políticos diarios han rebasado la posibilidad estatal de resolverlos y los han apartado de éste tema. Tienen que apagar incendios –por ellos mismos creados- en vez de planificar a futuro.Por...
Tampoco se conoce mucho de alguna iniciativa del Ejecutivo en éste sentido. Seguramente los problemas políticos diarios han rebasado la posibilidad estatal de resolverlos y los han apartado de éste tema. Tienen que apagar incendios –por ellos mismos creados- en vez de planificar a futuro.Por ello mencionar siquiera una nueva LH es un “sinsentido” en razón a que están dedicados -tanto Ejecutivo como Legislativo- a la controversia política izquierda-derecha en tanto el país continúa rezagado en sus políticas públicas relacionadas a energía. No se terminan de dar cuenta que el asunto hidrocarburos (toda la cadena desde exploración, pasando por explotación y agregación de valor al gas) son la llave del desarrollo boliviano y su principal sostén económico.Una prueba de las vaguedades estatales en el asunto es el nacimiento y posterior muerte del proceso de elevación de precios de carburantes internos del pasado diciembre 2010 (con la medida estatal decreto 478) ampliamente analizada por expertos, periodistas y analistas económicos- que no es sino el resultado de la ausencia de una NPE que hemos venido reclamando desde 2006.Evitar esos desmadres políticos –que casi han causado el fin de ésta Administración estatal- urgen líneas maestras de lo que tendrían que ser incentivos para la actividad energética -entiéndase futuros negocios en gas y petróleo y sus correspondientes derivados-, en el marco de una NPE.Entendemos que una convenientemente estructurada LH tendría que considerar en líneas generales los upsanddowns (subidas y bajadas) de los precios del barril de petróleo a nivel internacional que necesariamente van a incidir en el precio de combustibles para el mercado interno. Sólo a modo de ejemplificar: los combustibles bolivianos se procesas ajustados al precio de barril de petróleo (bbl) de USD 100 pero deben fijarse como si fuera USD 27.Es, honestamente, una incongruencia tener que subvencionar combustibles en un país gasífero. Como el proceso de conversión de la matriz energética de líquidos a gas no avanzó convenientemente ni en vehículos ni en utilización industrial o generación eléctrica es que aún existen éstos desbalances.Al estar los precios del bbl “congelados” internamente han generado una malsana política de desincentivo sobre la producción y exploración de crudo, fundamentalmente, con márgenes de rentabilidad sobre los que las compañías inversoras siempre han puesto reparos. Los precios del gas natural internamente también tienen el mismo “defecto” económico que los del petróleo (llegan a un BOE barril equivalente de petróleo de USD 11 bbl) que no han sido motivadores suficientes para gatillar la industria del gas y masificar su uso.Los incentivos para motivar a una intensiva exploración geológica territorial y la incursión de nuevas compañías privadas en negocios joint venture con el Estado boliviano serán fijadas por una nueva LH, que está urgida a “asociar” a las dos grandes petroleras bolivianas: a las estatal YPFB y a la nueva de industrialización EBIH a procesos tanto de exploración cuanto de industrialización de gas.*Boris Gómez Úzqueda es master en Administración de Negocios, tiene títulos en operación y gerenciamiento de compañías de gas y petróleo, consultor, asesor y ejecutivo de compañías del sector privado.


