Gadafi con G de Galeano
Pero no vamos a aludirá la correspondencia de los embajadores gringos, porque seguramente son ellos quienes más se han ocupado del coronel Libio, porque sus opiniones escandalosas (dudamos que no lo sean) ya aparecerán publicadas en algunas filtraciones similares a las de Wikileaks.Porque si...
Pero no vamos a aludirá la correspondencia de los embajadores gringos, porque seguramente son ellos quienes más se han ocupado del coronel Libio, porque sus opiniones escandalosas (dudamos que no lo sean) ya aparecerán publicadas en algunas filtraciones similares a las de Wikileaks.Porque si algo nos ha dejado de enseñanza esa palabra hasta hace un año incomprensible para la mayoría: “Wikileaks”, es que nada puede permanecer secreto eternamente, ni siquiera durante mucho tiempo. Eso deberían considerar quienes practican el secretismo, por ejemplo el vicepresidente García, con su empeño en no divulgar las auditorías realizadas a las empresas petroleras con motivo de su “nacionalización”. Pero nos estamos saliendo del terma. Íbamos a ocuparnos de Gadafi, como ahora está de moda.Vamos a ocuparnos de lo que escribía sobre Gadafi hace casi una década, antes que se ponga de moda uno de los más brillantes escritores de América Latina: Eduardo Galeano. (Antes que se ponga de moda Gadafi, porque Galeano ya tenía fama).Galeano escribía: “Yo todavía no entiendo por qué eran malos los soldados de Irak cuando se apoderaban de Kuwait y en cambio eran buenos los mariners cuando se apoderaban de Granada o de Panamá: pero hay que tener en cuenta que Saddam Hussein, que fue bueno hasta fines de 1990, viene siendo malo desde principios de 1991. Evidentemente, un solo malo no alcanza. Siempre se puede echar mano a los malos de larga duración, como Muammar Kadafi o (así lo escribe Galeano) Fidel Castro, pero hay que reconocer que la oferta es pobre”Paramos ahí, para no dejar sembradas innecesarias inquietudes y trascribimos este otro párrafo de ese escrito uruguayo que tanto nos entiende: Galeano: “imaginemos que los mariners de México invaden Los Ángeles para proteger a los mexicanos amenazados por los reciente disturbios. ¿Bueno o malo?”Es tan agradable volver a leer a Eduardo Galeano y descubrir que también de Gadafi se había ocupado mucho antes lo pusieran de moda, que eso compensa la andanada de absurdos que divulgan varios de los mass media, especialmente CNN a la cual nos cuesta mucha dificultad llamar medio de “comunicación social”.Por eso vamos a concluir este comentario con algo que dicen las enciclopedias sobre Eduardo Germán María Hughes Galeano:Sus libros más conocidos, Memoria del fuego (1986) y Las venas abiertas de América Latina (1971), han sido traducidos a veinte idiomas. Sus trabajos trascienden géneros ortodoxos, combinando documental, ficción, periodismo, análisis político e historia. Niega ser un historiador: “Soy un escritor que quisiera contribuir al rescate de la memoria secuestrada de toda América, pero sobre todo de América Latina, tierra despreciada y entrañable”.Por cierto, fue Las Venas Abiertas de Latina el libro que le regalaron a Obama en una de esas cumbres tan de moda.Dudamos que lo haya leído.


