Setar y el control social
Y sus males son crónicos. Los tarijeños tenemos años de estar sufriendo esa situación, que tuvo un giro ayer, al ser intervenido Servicios Eléctrico de Tarija, Setar.Nada se ha solucionado, todavía, pero se puede al menos abrigar leves esperanzas de que la generación, la distribución y la...
Y sus males son crónicos. Los tarijeños tenemos años de estar sufriendo esa situación, que tuvo un giro ayer, al ser intervenido Servicios Eléctrico de Tarija, Setar.Nada se ha solucionado, todavía, pero se puede al menos abrigar leves esperanzas de que la generación, la distribución y la comercialización de la electricidad salgan de la incertidumbre en la que estuvieron muchos años.Ahora, que estamos en el tema, conviene precisar que generar, distribuir y comercializar es el enfoque integral del servicio y que bajo el criterio de “control social” se debe incorporar todas esas fases. Hasta ahora la queja ciudadana, que en algunos casos y en algunas provincias de Tarija llegó a manifestaciones masivas airadas, se ha focalizado en la baja calidad del fluido eléctrico y en los abruptos cortes y reinstalaciones, que dañan los electrodomésticos. El otro foco de reclamos fue siempre la facturación.Pero el tema da para mucho más. No se agota en el mantenimiento técnico de unas turbinas. Eso, en realidad, es accesorio. Mucho más complejo y más difícil será el “mantenimiento” del otro componente, la estructura humana de la entidad, que dejaron deformar por el clientelismo burocrático.Detrás de cada aparato electrométrico quemado, detrás de cada suspensión de actividades por cortes (sean “anunciados” o no) está la responsabilidad de quienes armaron esa estructura y la manejaron durante años. Porque Setar no es de generación espontánea, sino un ente público descentralizado por el cual tienen que responder sus accionistas y altos “operadores”, principalmente la que fue Prefectura del Departamento. Ahí está el meollo del asunto.Por eso es que la intervención debe tener, esencialmente, “control social”, es decir, la sociedad debe también “controlar a los controladores”, para que los remedios a esta crisis crónica del servicio, sean estructurales, una palabrita que estamos acostumbrados a escuchar a la hora de las promesas, pero que no se cumple y por eso tenemos que estar escuchando, año tras año, las mismas promesas, ya convertidas en cantaleta. El caso más “típico” es el de las sequias y las inundaciones, que se repiten año tras año, inexorablemente, porque no hay soluciones “estructurales”. Sólo se habla de ellas.Deseamos que en el caso del servicio de electricidad para Tarija, las soluciones vayan más allá, mucho más allá del simple y elemental cambio de personas. Y que los daños causados no se cubran de “resignación”, sino que se busque, se encuentre y se sancione a los responsables. No al modesto electricista de escalera, sino a quienes estuvieron en la cúpula directiva de la “estructura”, aunque es seguro que alegarán “persecución política”Que se los identifique y que se lo sancione. Eso entendemos por “control social”. Y en eso se diferencian las actuales autoridades de las antiguas superintendencias, suya acción se limitaba a controlar la eficiencia económica. Y reiteramos: a las autoridades de todo orden es muy saludable someterlas a control social y por eso tenemos que aprender a organizar y a aplicar esos controles


