De Lucho, las enseñanzas
“El país no necesita mártires –decía – así se queden vacías las “horas cívicas”.El mártir, para él, es un personaje emotivo: es el último refugio de los héroes revolucionarios, sobre todo si proceden de la pequeña burguesía”.Cuando escogió Bolivia como su segunda patria,...
“El país no necesita mártires –decía – así se queden vacías las “horas cívicas”.El mártir, para él, es un personaje emotivo: es el último refugio de los héroes revolucionarios, sobre todo si proceden de la pequeña burguesía”.Cuando escogió Bolivia como su segunda patria, al nacionalizarse boliviano, no sabía que el destino le deparaba, precisamente, ser un mártir de las luchas sociales de éste país. El se sentía sólo un pionero, y de ellos decía: “ser pionero es una tarea de juventud, cuando todavía no se está adaptado ni domesticado” Y más adelante, premonitoriamente, escribía también “los pioneros están expuestos a un terrible sino. Ser masacrados por sus contemporáneos y levantarlos en un monumento solamente mucho después de su muerte”.Ese pionero de las luchas sociales en Bolivia, ese hombre ejemplar, sacerdote, periodista, educador, convertido en mártir contra su propio desprecio por el martirio, fue el inolvidable Luis Espinal asesinado por dos de los delincuentes más sanguinarios que ha sufrido Bolivia y que para mayor ignominia llevaban su mismo nombre de pila: Luis García Meza y Luis Arce Gómez.El incomparable Luis Espinal no hubiera querido nunca que le erigieran monumentos y el que le hayan puesto su nombre a un barrio (un barrio popular, felizmente) es un homenaje sencillo, sincero y justificado por lo mucho que hizo en Bolivia para defender la justicia social y los derechos de los más pobres y más abusados: los obreros.Por eso, mejor homenaje que los rígidos y gélidos monumentos, es mantener en el recuerdo sus enseñanzas invalorables y guiarse por ellas en nuestras tan frecuentes horas de incertidumbre, especialmente incertidumbre política.Luis Espinal, Lucho, sostenía que “para bien o para mal todo tiene una coloración política, en la sociedad; y nadie puede librarse plenamente de participar en el juego. La diferencia está en que unos juegan directamente el juego político, y otros son utilizados en este juego. Se puede jugar a sabiendas o sin saber; pero se juega”.Y decía esto para cuestionar la supuesta neutralidad que algunos suelen alegar frente a los problemas derivados de la vida política en el país. La neutralidad no existe en política y Espinal clasificaba, por eso, a las personas entre los que construyen la teoría política, los que optan por la política y toman partido y los que por negarse a reconocer que la neutralidad política no existe “son instrumentalizados y juegan un rol político de manera involuntaria”. “Este es el caso de los tontos útiles – decía - que más que hacer opciones políticas, las sufren. Estos suelen creerse neutrales”. Y lastimosamente –decimos nosotros – esos son los más.Por eso el 21 de marzo será para muchos inolvidable. Porque en la tierra donde nació Espinal comienza la primavera. Y porque aquí, en Bolivia, un viernes luctuoso, el 21 de marzo de 1.980, la barbarie lo asesinó.Que en paz descanse.


