Una falsa revaluación del Boliviano?
Todos los bancos centrales del mundo tienen los mismos propósitos, así que técnicamente los objetivos de nuestro Banco Central se encuentran en línea. Sin embargo, la realidad, no es la misma en todos los países. La devaluación del dólar, que nos hace aparentar una mayor musculatura para...
Todos los bancos centrales del mundo tienen los mismos propósitos, así que técnicamente los objetivos de nuestro Banco Central se encuentran en línea. Sin embargo, la realidad, no es la misma en todos los países. La devaluación del dólar, que nos hace aparentar una mayor musculatura para la moneda nacional, parece más bien el seguimiento de instrucciones del imperio estadounidense. En ese sentido, la burocracia neoliberal del Banco Central, parece estar metiendo los dedos a la boca del mismo presidente haciéndole creer que estamos cada vez mejor, cuando la realidad parece decir lo contrario. Descartando la intromisión imperial El 18 de diciembre de 2005, un contundente triunfo electoral llevó al gobierno a Evo Morales, quien comenzó a sacudirse de la tiranía imperial. Exitosamente rechazó el acecho divisionista liderado por el embajador y tomó decisiones contra la DEA, USAID, la NAS y la CIA. Frente a sus medidas, el Banco Central, no da un paso atrás en sus políticas pro imperialistas, aferrándose al dólar como algo divino, cuando otros países están optando por diversificarse con el euro e incluso creando monedas virtuales como es el caso del SUCRE que mereció moderado impulso en nuestro país.El presidente indígena, no se cansa de predicar su política de dignificación, soberanía y no sometimiento al imperio. En cambio el Banco Central y su burocracia caminan a contramano de tales intenciones. Economistas socialistas, bolivianos entre ellos, residentes en la ex Unión Soviética, tras analizar nuestra actualidad económica, se han atrevido a indicar que el accionar del Banco Central, le ha costado al país pérdidas superiores a $us 2.400 millones por una inadecuada administración de las reservas internacionales. Estos bolivianos en el exterior, señalan que antes del inicio de la crisis del dólar, todos los países en desarrollo, redujeron sus activos en dólares del 71% en 2001, al 60% en junio de 2008. A ese año, las reservas internacionales bolivianas se mantenían arbitrariamente en 99% invertidas en moneda imperial. Volviendo a la musculatura ¿Es bueno o malo revaluar la moneda? La respuesta parece haberla dado ese poderoso mecanismo imperial llamado Fondo Monetario Internacional (FMI). A principios de año, los ministros del Grupo de los 20 se reunieron en París y cuatro días después, el FMI emitió una propuesta que los del IBCE parece captaron bien. El Fondo instaba a sus países miembros apoyar la caída del valor del dólar frente a otras monedas. Según el Fondo, de esa manera se aceleraría la recuperación económica mundial, pues la economía estadounidense recibiría un conveniente impulso. Lo que calló ese organismo imperial es el costo para los países emergentes. Lo que el Fondo no dijo es que de esa manera se abaratarían las importaciones en dólares en claro perjuicio para la producción local. Si todos los latinoamericanos revaluamos nuestras monedas, sin duda la economía estadounidense se convertirá en “más competitiva”. Los productos de ese país ingresarían a los nuestros “más baratos”, desplazando las producciones locales. El impacto reverso afectaría a nuestros exportadores y en esto los del IBCE lo calculan bien. Nuestros productos les parecerían “caros” en el área del dólar y tendrían dificultades para entrar allí. Esos “papeles verdes” Desde el inicio de la crisis del dólar, esos billetes por su excesiva impresión se han convertido en simples “papeles verdes”. Abundan y todos los bancos están repletos de ellos. Es una moneda sin valor, es lo que los economistas consideran emisión inorgánica y ahora el imperio quiere reactivar su economía a costa de nuestros países. Es hora que los gringos aprendan a vivir de su trabajo y no del nuestro. Es hora de que aprendan a comprar bienes a cambio de bienes reales y no de “papeles verdes” que no valen más que eso, papeles.En cuanto a nuestras políticas financieras y en consonancia con la prédica presidencial, tal vez es hora de una inmediata nacionalización del Banco Central. Sin embargo, siempre queda la duda, pues podríamos estar equivocados. Es también hora, para escuchar el criterio de los economistas de izquierda. ¿Por qué no se pronuncian?


