Poco que comentar

Viña del Mar no está incluida en la gira de Obama, que sólo desarrollará actividades en Santiago, luego, el atentado fue más bien simbólico. Mucho más que elocuente, fue ruidosamente simbólico, y nos recuerda que allí mismo, en Chile, cuando había alguna manifestación en Santiago, no...

Viña del Mar no está incluida en la gira de Obama, que sólo desarrollará actividades en Santiago, luego, el atentado fue más bien simbólico. Mucho más que elocuente, fue ruidosamente simbólico, y nos recuerda que allí mismo, en Chile, cuando había alguna manifestación en Santiago, no importa si fuera de izquierda o de derecha (eran tiempos pre-electorales en 1970) inexorablemente lo que iba a dar al rio Mapocho era el busto de Domingo Faustino Sarmiento.La elemental conclusión es que la visita de Barack Obama a Chile no es para todos grata  y, de hecho, son varias las manifestaciones en contra que han marcado los días previos a la llegada del presidente norteamericano. De lo que haya sucedido ayer, después que Obama aterrizó en Santiago, seguramente hoy tendremos noticias frescas.El domingo, o sea antes de ayer, en Río de Janeiro, Obama elogió y exaltó el papel de Brasil en el escenario internacional, en una evidente intención de agradar a sus anfitriones. Los cables mencionan inclusive alguna referencia elogiosa a Unasur. De dientes para afuera le llamamos nosotros aquí a eso.Quienes esperaban que Obama anunciara una hipotética “nueva etapa” de las relaciones de América Latina con Washington quedaron realmente decepcionados porque él sólo vino a relanzar nexos económicos, y con los ojos puestos en los enormes yacimientos de hidrocarburos descubiertos a grandes profundidades en el mar y en la biodiversidad brasileña.Fue notorio también que el visitante, además de evitar temas como el levantamiento del bloqueo a Cuba o el cierre de la ilegal prisión de Guantánamo, no dijo ni una palabra sobre el mejoramiento de sus nexos con Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua, entre otras, como le pidieron en la Cumbre de las Américas de Trinidad y Tobago, en 2009.Las autoridades brasileñas probablemente esperaban que el presidente norteamericano expresara apoyo a la aspiración brasileña de ocupar un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, pero todo parece indicar que Washington no tiene interés en reformar ese organismo, que controla hoy a su antojo.Con esos indicadores, más el reiterado anuncio de que Chile está solicitando recibir apoyo norteamericano para el desarrollo de la energía nuclear, era previsible no solo el petardo en Viña del Mar sino reacciones inclusive mucho más hostiles.Y lo que se saca en claro, o al menos para nosotros lo único que queda totalmente en claro es que Chile tiene severos problemas para generar la energía que su industria minera e inclusive su consumo doméstico demandan.Esperaremos, sin mucha expectativa, el final de esa promocionada visita presidencial a Chile, que debe concluir hoy, aunque dudamos que haya más que las declaraciones protocolarias de rigor (“Estrechar aún más la relación amigable entre nuestros países”…etc.)

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