El otro desastre

Pero no vamos a referirnos a la energía eléctrica que utiliza Tarija, porque está demasiado alborotado y habrá que esperar que las aguas se asienten un poco.El tema energético que nos llamó también la atención proviene del Brasil. Son dos informaciones y ambas llegaron gracias al servicio...

Pero no vamos a referirnos a la energía eléctrica que utiliza Tarija, porque está demasiado alborotado y habrá que esperar que las aguas se asienten un poco.El tema energético que nos llamó también la atención proviene del Brasil. Son dos informaciones y ambas llegaron gracias al servicio gerencial Bussines News of América, BNA. (Dime cómo te llamas y te diré quién eres)La primera información tiene que ver con lo que dijo a BNA un vocero del Ministerio de Minas y Energía de ese país: “Brasil no suspenderá su plan de energía nuclear, que contempla el desarrollo de cuatro nuevas centrales, dijo ese vocero, cuyo nombre no es mencionado.Pero otro personaje, con nombre propio incluido (Luiz Pinguelli, especialista en energía nuclear de la Universidad Federal de Río de Janeiro) dijo, por su parte: “Nuestro sistema es relativamente más seguro que el japonés, ya que nuestras plantas mantienen protegidos bajo tierra los generadores a diesel para el sistema de refrigeración del reactor. Las instalaciones japonesas los tienen en la superficie”.La palabrita que nos inquieta es una: “relativamente” y por eso transcribimos la declaración de Pinguelli entre comillas, literalmente.Ese “relativamente!” nos inquieta, y no porque pretendamos inmiscuirnos en cuestiones soberanas brasileñas, sino porque en un desastre nuclear (que nadie desea) las nubes radiactivas que se forman tienen la mala costumbre de desplazarse y nadie sabe hacia dónde. Podrían ser al oeste ¡Y al este del Brasil estamos nosotros!Es un tema escalofriante, pero sigamos al otro, que parece totalmente inocuo, a diferencia del anterior no es radiactivo. Pero no hay que confiarse:“La integración latinoamericana podría verse potenciada por el sector de producción de biocombustibles, dijeron a BNA los expertos en energía y comercio internacional Luizella Giardino y Marcelo Khair.Y el entusiasmo de los “expertos” los volvió locuaces, pues según ellos “Las necesidades energéticas son comunes a la mayoría de los países y en Latinoamérica los biocombustibles tienen el entorno perfecto para su producción en masa, gracias a los extensos terrenos cultivables disponibles, al clima apropiado y a la experiencia técnica de algunos países”, planteó Giardino.Vamos con calma. Primero, muchos llamamos a esos combustibles “necrocombustibles”, porque para “alimentar” vehículos dejan sin alimento a humanos y sobre eso existen campañas muy tenaces de oposición. Claro que no es igual de “espectacular”, que unas personas (nuestros semejantes) tengan la vida amenazada por la fisión nuclear que saber que se están, literalmente, muriendo de hombre.  A lo segundo parece que ya nos hemos acostumbrado. Tanto así que en CNN, por ejemplo, donde no dejan de mostrar el desastre atómico en Japón, ni por casualidad lo relacionan con las otras víctimas: las del hambre.

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