El drama humano del Japón
Empresas especializadas calculan en cien mil millones de dólares las pérdidas producidas en Japón. Son miles los desaparecidos y la cantidad de muertos y heridos seguramente arrojará un resultado devastador para un país que está sufriendo la catástrofe más grande después de la Segunda...
Empresas especializadas calculan en cien mil millones de dólares las pérdidas producidas en Japón. Son miles los desaparecidos y la cantidad de muertos y heridos seguramente arrojará un resultado devastador para un país que está sufriendo la catástrofe más grande después de la Segunda Guerra Mundial, tal como lo afirma el primer ministro Naoto Kan. Existen muchos datos, cifras y cálculos; en fin, una caracterización numérica que a los medios –principalmente televisivos- les interesa sobre manera exponer con detalle. Y no está mal, porque nos permite dimensionar lo acontecido, pero el drama humano que la población está viviendo es un hecho que difícilmente puede transmitirse en su real magnitud.Los japoneses siempre nos han impactado con su serenidad, con su imperturbabilidad, con esa manera de dejar en claro que si algo han aprendido a controlar son sus emociones. Sin embargo, el escenario que en este momento se presenta es de una magnitud tal que deja entrever un aroma de desolación. Se trata de un país con una cultura en materia sísmica de primer nivel, con un soporte tecnológico importante y con una construcción histórica de su personalidad ante los desastres que resulta ejemplar. Pero le está tocando vivenciar el temblor de mayor magnitud en su historia casi tan grande como el de 1960 en Chile, que también ha generado un tsunami que es en realidad el más grande verdugo. Pero además tiene un reactor que por las características geológicas del terremoto (a solo 30 Km. de la superficie) ha puesto en vilo no solo al propio país sino a países vecinos y al mundo en general. ¿Cómo se sentirán los japoneses en este momento, sabiendo que no solo hay un desastre interno sino que se han constituido en una amenaza para la humanidad? Probablemente no ocurra para la clase política o empresarial, pero para el ciudadano de a pie, por mucho que tenga una cultura de la templanza, ésta es una experiencia no solo del desastre material sino del destrozo humano. El dolor se vislumbra no solo en el llanto sino también en el silencio. Esperemos que todo ese bagaje cultural les permita soportar este momento, y aunque geopolíticamente han puesto al mundo en peligro, es más importante expresar toda nuestra solidaridad con los japoneses.


