El rol de las estatales de gas y petróleo bajo nueva Ley de Hidrocarburos

En éste semestre deben estar formuladas políticas públicas que reflejen una NPE (nueva política energética) que proyecte al país para los próximos años con su respectiva Ley de Hidrocarburos LH que señale que YPFB-EBIH sean el nuevo instrumento de los negocios en hidrocarburos para...

En éste semestre deben estar formuladas políticas públicas que reflejen una NPE (nueva política energética) que proyecte al país para los próximos años con su respectiva Ley de Hidrocarburos LH que señale que YPFB-EBIH sean el nuevo instrumento de los negocios en hidrocarburos para Bolivia.No pueden haber compañías estatales competitivas sin que previamente se hayan especificado y determinado sus horizontes corporativos, consecuentemente, una nueva LH, debe responder necesariamente a una visión: a una public policy.YPFB-EBIH necesita un excelente marco legal, mandos ejecutivos y técnicos del mejor nivel y apartada totalmente de pasiones partidarias y políticas de coyuntura. Oportunamente se sugirió al Parlamento y también a las regiones productoras de hidrocarburos tomen la iniciativa y preparen proyectos de LH en donde debe haber un capítulo exclusivo a ambas estatales.En tanto la potencialidad de las compañías esté subyacentes a criterios que no responden a la realidad de los negocios globalizados de petróleo y gas no podrá haber en el país compañías estatales competitivas al estilo PEMEX (México) o Petrobras (Brasil). Un ejemplo de lo que hablamos –de la falta de coherencia institucional en energía e hidrocarburos en el país- es el cambio permanente de ministros del sector y de presidentes ejecutivos de la estatal. Ello nos da a pensar que no existe la visión corporativa para enfrentar el gran reto boliviano actual: incrementar niveles de producción de líquidos debiendo superarse los 52000 bbl (barril por día) y los 40 MMM3D (millón de metro cúbico día de gas), urge duplicación de esas cifras para suministrar refinados y gas al mercado interno, seguir cumpliendo contratos externos de provisión de gas y pensar en nuevas industrias: el litio potosino y el hierro en el este del país. Pero todo ello requerirá fortalezas ejecutivas que solamente se van a forjar en la experiencia, profesionalidad y perfil de negocios globales de sus ejecutivos. Por de pronto –lamentablemente- ambas estatales, no están desarrollando sus potencialidades porque están reatadas a viejas legislaciones.Los objetivos de una NPE y de su respectiva nueva LH para las compañías estatales del negocio energético serían, entre las importantes, ser parte de sociedades de riesgo compartido y nuevos portafolios de inversión conjunta con capitales externos (o capitales internos privados) en proyectos de exploración intensiva del territorio boliviano: mediante joint ventures con el fin de perseguir certificación de nuevas reservas de gas y petróleo.Paralelamente podrían financiar procesos de mejoramiento de condiciones de producción: en plazos y ciclos para lograr mayor producción de gas y petróleo. Por ello los incentivos estatales a las compañías externas que recalen en Bolivia en materia de exploración deben fusionar fórmulas tales como: asociación de riesgo compartido, facilidades en la fiscalidad de exploración y participación de la producción, una vez se haya satisfecho el mercado interno. De ésta forma se habrá incentivado la producción interna que va unida a una exitosa exploración.Entre otras preocupaciones no es un contrasentido que la estatal financie junto a capitales privados menores, de compañías bolivianas particularmente, la explotación de campos “en declinación”, con el doble objetivo de mejorar capacidades productivas con nuevas tecnologías y nuevos procesos productivos y motorizar a esas pequeñas compañías que no están pudiendo acceder al mercado. Ello alentaría mayores servicios adyacentes a la industria y por tanto más trabajo.Otro objetivo central estaría dirigido a inversiones en refino y transporte: en la misma lógica, la capacidad de movilización de fondos de las RIN (reserva internacional neta, de lo que hemos insistido desde hace un par de años), deben ser orientados en una parte a la logística, almacenamiento y transporte: aquí un apunte: Bolivia debe aprovechar sus ductos que prácticamente tienen cubierto una gran parte del país, pero no olvidar en ese sentido otros modelos de desarrollo regional a partir del transporte de gas: como ejemplo no vemos ocioso destinar una inversión estatal para un gasoducto santa Cruz-Trinidad, con miras no sólo a llevar gas al Beni y a la Amazonía, sino alimentar una termoeléctrica y una planta de GNV para cumplir con ese mercado.Finalmente –y lo más importante- son los negocios compartidos en valor agregado: la capacidad de lograr que la estatal Ebih se asocie con otras compañías internacionales en proyectos e industrias de valor agregado. Varios expertos en economía me han comentado –y sus análisis son públicos- que en éstos últimos cinco años de subvención del diesel, prácticamente Bolivia despilfarró fondos de capital que hubiera destinado al repago de una planta de GTL (conversión de gas a líquido, de gas a diesel) que bien podría ser destinada al mercado externo altamente demandante de diesel como los estados del occidente del Brasil, para Chile y la Argentina y de paso satisfacer la demanda interna de diesel. Aunque hay varios críticos y varios pesimistas con relación a movilizar las RIN o de instalar una planta GTL en el país, me adscribo a la línea de pensamiento de los proactivos que ven  en Bolivia la posibilidad de encarar negocios a escala en gas natural.Habría que hablar a futuro: petroquímica de nueva tecnología, plantas de fertilizantes, GTL y retomar el proyecto de exportación de LNG (gas natural licuificado) que de todas maneras viene de la mano con la industrialización porque no se anulan mutuamente; pero obviamente todos estos proyectos se hacen con buenas reservas y buen capital. Todo esto es posible, en los próximos 5 años, tener más reservas y capital disponible para éste negocio, pero la clave es empezar ahora y dejar de desperdiciar el tiempo.Ambas compañías estatales bajo dirección de un renovado superministerio de Energía e Hidrocarburos van a sacar cara por el país en negocios energéticos.*Boris Gómez Úzqueda es máster en administración, tiene estudios en dirección de compañías de gas y petróleo, fue ejecutivo, asesor y consultor de compañías del sector privado

Más del autor