¿Un Chile atómico?
Lo que quizás muchos no sabíamos, es que esa imperiosa necesidad de energía, principalmente de la minería del cobre, hubiese consumado ya un acuerdo formalizado en febrero pasado por el gobierno de Sebastián Piñera con el de Francia para “cooperación en un programa de energía...
Lo que quizás muchos no sabíamos, es que esa imperiosa necesidad de energía, principalmente de la minería del cobre, hubiese consumado ya un acuerdo formalizado en febrero pasado por el gobierno de Sebastián Piñera con el de Francia para “cooperación en un programa de energía nuclear”.Es decir que, si no fuera por el aterrador peligro de contaminación radiactiva que se ha desatado en al Japón por los daños causados por el último terremoto y tsunami allá, el tema podía haber pasado casi desapercibido y en algún momento nos hubiésemos enfrentado al hecho ya consolidado de que aquí cerca, al otro lado de la cordillera que compartimos, tiene Chile reactores nucleares para generar energía, en una de las formas más peligrosas de hacerlo que pudo haber inventado la ciencia. Y esto sucede mientras en Alemania aumentan y crecen las manifestaciones para frenar y si es posible reducir el empleo de energía generada en reactores atómicos.Es que luego del desastre en Japón, a pesar de la magnitud de los fenómenos “naturales” las posibilidades de los “fenómenos no naturales”, o sea la explosión de los rectores nucleares, resultó más intimidante.Adquiere renovada lo que Juan López de Uralde, ex director de Greenpeace, dijo: “el escape de radiactividad en los reactores japoneses marcará “un antes y un después” para el futuro de este tipo de energía. Señaló que “ya es hora” de reflexionar sobre la necesidad de cambiar el modelo energético hacia otras fuentes. “Estamos viendo que la energía nuclear es muy peligrosa y el mundo vuelve a contener el aliento, pendiente de lo que ocurra en una planta nuclear”. A casi 25 años de Chernóbil Ucrania dice que aún necesita 400 millones de euros para garantizar la seguridad de los restos de la planta nuclear colapsada”.Todo esto tiene coincidencia con la anunciada visita del presidente Barack Obama a Chile, dentro de una semana. Allí se esperaba que Obama comprometa con Chile la cooperación en “un amplio rango de temas, incluyendo la prosperidad económica, creación de empleos a través de un mayor comercio y acuerdos sobre energía”. Es decir, que Washington estaría pensando en “colaborar” a Chile en lo mismo que sataniza para Irán: el desarrollo de la energía atómica.Ya el “Club atómico” tiene demasiados miembros. No sólo del llamado “Primer Mundo”, sino inclusive del ostensiblemente “tercero”, con el caso de Pakistán. En Sudamérica, Brasil y Argentina también avanzaron en eso y será muy difícil hacerlos retroceder. No tiene sentido, entonces, que Chile vaya por ese camino y habría que hacérselo entender, amigablemente, desde Unasur, por ejemplo, que por cierto está bien que se preocupe por Libia, por Honduras o por las Malvinas, pero que primero establezca prioridades. Y esta es una.


