Hay que controlar a las petroleras

Es algo que nos suena muy conocido ¿Cierto? Sigamos:Se debe hacer realidad la Constitución, porque es el Estado quién controlará la actividad petrolera, lo que significa que hasta “la última gota de petróleo será para el beneficio de su dueño: el pueblo”.Mientras más avanzamos, más...

Es algo que nos suena muy conocido ¿Cierto? Sigamos:Se debe hacer realidad la Constitución, porque es el Estado quién controlará la actividad petrolera, lo que significa que hasta “la última gota de petróleo será para el beneficio de su dueño: el pueblo”.Mientras más avanzamos, más conocido nos parece el tema, porque eso del incumplimiento de la constitución y de los decretos de nacionalización, lo hemos leído varias veces y el ingeniero Enrique Mariaca Bilbao, de cuya muerte se cumplió ya un año, era uno de los que más luchaba porque el petróleo fuera realmente patrimonio del pueblo boliviano. Pero hay más:Además de controlar la producción “hasta la última gota” hace falta monitorear el transporte del crudo y cada vez con más urgencia fiscalizar los derrames (voluntarios o involuntarios) con los que las empresas petroleras contaminan el ambiente y sobre todo las aguas, como es el caso denunciado hasta la necedad (porque no pensamos siquiera decir “hasta el cansancio”) del parque natural Aguaragüe. Hay muchos otros casos, pero este, el del Aguaragüe, es  el que más preocupa.Pero sigamos hablando de ese tan importante Centro de Monitoreo y Control de las actividades vinculadas con los hidrocarburos. Sigamos esperanzados en que en algún momento se pueda saber sólo con diez segundos de diferencia lo que sucede en los campos y, por ejemplo, se detecte más rápidamente donde hay un derrame y actuar prácticamente al momento.Imaginamos una sala de control que vigila a tiempo real la actividad de la industria de hidrocarburos; una sala de crisis administra y gestiona cuestiones de carácter crítico; mientras que la de análisis de 3D visualiza los modelos geológicos, sísmicos y esquemas de simulación matemática de los campos, entre otras funciones. ¿Soñamos?.No. Porque precisamente eso fue inaugurado hace dos días por Rafael Correa… en el Ecuador: Un moderno Centro de Monitoreo y Control Hidrocarburífero. Y fue él, Correa, quien al inaugurar la obra, que le costó al Estado ecuatoriano 7,2 millones de dólares, quien dijo la frase entre comillas con la que iniciamos este comentario y que vale la pena repetirla. “En la explotación del petróleo, hay que impedir que se estafe al Estado, evitar ineficiencias, corruptelas, derrames, daños ambientales”.Está transcrito tal cual lo informan las agencias de noticias y sabíamos que el tema nos iba a resulta a muchos harto conocido, porque en cuando a petróleo y a hidrocarburos (también a otros recursos naturales no renovables, pero ese es otro tema) en cuanto a petróleo y otros hidrocarburos –decíamos- la historia se repite con monotonía y pocas variaciones. Lo mismo en el Ecuador que en Bolivia, en Irak o en cualquier otro lugar donde corporaciones transnacionales estén explotando ese liquido oscuro, viscoso, que ensucia todo, pero especialmente las conciencias, como decía el inolvidable Sergio Almaraz y nosotros no nos cansamos ni nos cansaremos de repetir.Aquí en Bolivia, cerca nuestro, casi en nuestras narices, en Villa Montes, está dando sus primeros y vigorosos pasos el Centro de Control y Medición de Hidrocarburos, creado al amparo de lo señalado en el artículo 18 de la Ley de Hidrocarburos. Lo hace desde hace un año aproximadamente. El responsable del Centro informó ya hace casi un año que los primeros resultados arrojados permitieron mejorar las recaudaciones por IDH y Regalías, lo que, de modo indirecto, suena a que antes de su existencia, las petroleras declaraban cantidades de producción menores.

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