La gastronomía como potencial turístico
Cochabamba, por ejemplo, tiene un atractivo turístico ya reconocido a nivel nacional, como es la “gastronomía”, la cual podría potenciarse con una política turística agresiva, puesto que ya posee un capital constituido y solidificado durante siglos, el valor agregado, está en la...
Cochabamba, por ejemplo, tiene un atractivo turístico ya reconocido a nivel nacional, como es la “gastronomía”, la cual podría potenciarse con una política turística agresiva, puesto que ya posee un capital constituido y solidificado durante siglos, el valor agregado, está en la inventiva, en la habilidad y en el saber hacer, puesto que la gastronomía representa ese estadio superior respecto al simple comer, y nadie viajaría para comer la misma carne y el arroz cocido que en su casa, como afirma Ramón Rocha, “ El hombre que come aprecia las cosas que le sirven por su sabor y su textura, por la combinación de ingredientes, por la nube de placer que cruza el cielo de su paladar. Aunque le haya costado caro”Muchos han cuestionado si la gastronomía puede o no ser considerada patrimonio cultural, lo cierto es que la gastronomía es parte del patrimonio inmaterial puesto que es el resultado de las diferentes expresiones y manifestaciones de la vida de los pueblos. Se transmite de generación en generación, depende de los portadores para su existencia y es fundamental para mantener la cohesión social entre los miembros del grupo, teniendo como uno de sus elementos a los conocimientos tradicionales sobre cocina, ciclos agrícolas, herbolaria y medicina. Desde la historia los autores afirman que la evolución del hombre hacia la vida civilizada pasa por la invención de la cocina “el paso definitivo en ese lento proceso de hominización, del que nos habla la biología evolutiva, el paso concluyente, fue la invención de la cocina”. La alimentación constituye un hecho social total, ubicado en el entramado de lo material, lo económico, simbólico, político y cultural.En nuestro país es preciso reflexionar sobre la gestión del turismo, pues si bien contamos con dichos bienes, no sabemos exponerlos, venderlos, y sobre todo mantener lo tangible de lo intangible y lo natural. Y es necesario también, pensar en la creación de una cultura turística al interior de nuestra región, que justamente en estos momentos de construcción de la autonomía está discutiendo su perfil y su potencial de desarrollo. La gastronomía y la comida pueden constituirse en uno de esos componentes pues involucran la generación de una serie de productos y servicios.


