Las preocupaciones por Mercosur
Según la información de Página 12, firmada por Martín Granovsky, recuperada por ABI y publicada por nosotros (y por varios otros medios), en una reunión de embajadores estadounidenses en el Cono Sur, realizada en Río de Janeiro, el Mercosur y en él principalmente la presencia de Venezuela...
Según la información de Página 12, firmada por Martín Granovsky, recuperada por ABI y publicada por nosotros (y por varios otros medios), en una reunión de embajadores estadounidenses en el Cono Sur, realizada en Río de Janeiro, el Mercosur y en él principalmente la presencia de Venezuela fueron el tema central de preocupación.En esa reunión, los embajadores gringos se alarmaron porque muchos de los líderes en Iberoamérica “coinciden con su mensaje de que el Cono Sur, y sobre todo Sudamérica, deben establecer una identidad separada respecto de la hegemonía norteamericana”.Pero los líderes iberoamericanos no hicieron, no hacen nada en secreto. El secretismo era (y parece que es, todavía) “estrategia de los embajadores estadounidenses. Y funcionaba, hasta que aparecieron los Wikileaks.Desde los arquitectos de la independencia de nuestras naciones, Simón Bolívar, San Martín, hasta los que Alberto Buela llama “pensadores nacionales iberoamericanos” nos han hecho herederos de sus ideales de unidad hispanoamericana, desde Tierra del Fuego hasta más allá del Rio Grande, en México. Y decimos “más allá” porque existen 30 millones de hispanoamericanos que habitan toda la franja sur de los Estados Unidos, desde Miami hasta California. Territorios que hasta hace un siglo largo pertenecían a México.El proyecto de unidad americana es el ideal irremplazable, pero, claro está, en el curso de su historia, su enemigo común: el anglosajón – a través de Inglaterra primero y de Estados Unidos después - siempre ha intentado quebrar la unidad política regional, a veces dividiendo para reinar y en otras pretendiendo falsas “uniones” panamericanas, siempre bajo la consigna de Monroe de América para los “norte” americanos.Por eso, las “filtraciones” Wikileaks sobre esa reunión del 8 y el 9 de mayo de 2007 en Río de Janeiro y de la cual participaron embajadores norteamericanos en Brasil, Uruguay, Argentina, Paraguay y Chile, con “aportes de la embajada en Bolivia”, no aluden a nada sorprendente ni desusado.Así como tampoco debe sorprender que el Pentágono hubiera puesto nuevamente en operaciones, después de casi medio siglo, la Cuarta Flota, que recorre ominosamente los mares sudamericanos, ni que existiera tanto empeño por instalar bases militares en Colombia, para reemplazar las que tuvieron en el Ecuador y en el Chapare (lo era la de Chimoré, con el pretexto de la “guerra a las drogas”).Al contrario, ahora la estimulante conclusión a la que llegamos, más bien, es que Mercosur tiene muy preocupado al Departamento de Estado, el ALBA le preocupa más y desearíamos que definitivamente Unasur le quite el sueño.Entonces estaríamos seguros que vamos bien.


