Carnaval

La alegría nos hace saborear un poquito de lo que es la felicidad, por eso la buscamos y ¿Cómo encontrarla? Queremos despojarnos de nuestras preocupaciones, de nuestros problemas que cada día nos quitan la tranquilidad, queremos sacudirnos de tantas preocupaciones y que mejor buscando la...

La alegría nos hace saborear un poquito de lo que es la felicidad, por eso la buscamos y ¿Cómo encontrarla? Queremos despojarnos de nuestras preocupaciones, de nuestros problemas que cada día nos quitan la tranquilidad, queremos sacudirnos de tantas preocupaciones y que mejor buscando la alegría y más aún en días de carnaval, días en que se vuelca toda la energía y entusiasmo.El ambiente de festejo ya es palpable desde unas semanas antes, hemos visto la fiesta de los compadres y de las comadres, cuanto entusiasmo, multitudes buscando alegría.La alegría es la puerta de entrada a la felicidad, por eso es una necesidad del ser humano, la alegría es un estado del alma, que permite hacer brotar la risa como una cascada que abraza y contagia, es un estado tal que incita a manifestarse en el canto y en el baile.Todo esto está bien porque El Señor no nos quiere tristes sino felices, porque El nos ha creado para que seamos felices.Pero ¡Cuidado! Felices y alegres sin necesidad de recurrir a los excesos del alcohol peor aún de la droga. Busquemos la alegría espontánea, sana, fruto del encuentro y la comunicación entre amigos, compartir bebida, comida, bailes pero sin excesos, porque el alcohol hace estragos. Sabemos que en nuestra sociedad no hay evento sin bebidas, pero debemos ser moderados.Nuestra alegría tiene que ser natural y no ficticia, no llegar a la euforia por efecto de la bebida.San Pablo nos dice: “La noche avanza está cerca el día. Dejemos entonces las obras propias de la oscuridad. Andemos decentemente, nada de banquetes con, borracheras, nada  de prostitución o de vicios o de pleitos o de envidias, más bien revístanse de Cristo El Señor” (Rom. 13-12,14) Conocemos las consecuencias de los excesos, lo que comenzó con risas puede terminar con llanto, porque con la bebida nadie es responsable de sus actos, porque en debido grado se pierde la facultad de razonar.Sabemos que el alcohol afecta directamente al cerebro pero, muchos somos irresponsables y todavía nos vanagloriamos de las borracheras como si fueran grandes hazañas y las consecuencias no se dejan esperar.El exceso de alcohol provoca las desavenencias entre los esposos, enemistades entre amigos, peleas que pueden resultar graves, accidentes en los que muchas veces se ha lamentado tragedias terribles.Todos sabemos los estragos que causa el alcohol en nuestra sociedad, somos testigos del dolor que pesa sobre muchas hogares las consecuencias de borracheras que han sido fatales.Debemos de reaccionar de hacer conciencia, padres ya no demos malos ejemplos a los hijos, que no nos vean en estado de ebriedad para que ellos no vean esto como algo digno de imitar, los niños y jóvenes que ven estas conductas en sus mayores, las imitarán y se irán familiarizando con el consumo de alcohol, que para ellos será lo más natural y el día de mañana repetirán la hazaña. Tarde son las lamentaciones, no tendremos la autoridad moral de prohibirles algo que nosotros lo hacemos.Busquemos una solución, un camino para erradicar el flagelo del alcoholismo, alegrémonos pero sin exceso, que nuestra alegría sea sana y duradera que no dure lo que dura la embriaguez.Desgraciadamente las propagandas de bebidas alcohólicas muestran todo lo que es atractivo para los jóvenes y eso es un punto a favor del alcoholismo.No ignoramos que tenemos un alto porcentaje de jóvenes, hombres y mujeres adictos al alcohol.Por eso hagamos de nuestro carnaval, un carnaval sano, alegre, divertido, no permitamos que la fiesta se transforme  en pesadilla, por las tragedias que pueden suceder y no se pueden remediar.

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