El Rol de la oposición política

Tampoco logró convertirse en una oposición parlamentaria crítica, constructiva y fiscalizadora de las labores del Ejecutivo, en cambio, se enfrascó en una gestión parlamentaria funcional al Ejecutivo de turno, en razón a la “democracia pactada” o bien, se concentró en descalificarlo...

Tampoco logró convertirse en una oposición parlamentaria crítica, constructiva y fiscalizadora de las labores del Ejecutivo, en cambio, se enfrascó en una gestión parlamentaria funcional al Ejecutivo de turno, en razón a la “democracia pactada” o bien, se concentró en descalificarlo para lograr alternar en el poder. El desplazamiento de los partidos antes hegemónicos del escenario electoral se consolida en las elecciones nacionales de 2005, revelando el vertiginoso crecimiento del MAS como partido de oposición que, con características muy distintas a los partidos tradicionales, logró hegemonizar el escenario electoral. En definitiva, con las reglas de juego de la democracia representativa se produce una modificación sustancial en los parámetros de comprensión de lo político en un contexto de debilitamiento y deconstrucción de los viejos discursos y la emergencia de una nueva narrativa simbólica e interpretativa de la realidad, que dio curso también, a una oposición cualitativamente distinta. Los resultados electorales entre 2005 y 2009 consolidan el triunfo del MAS y se verifica una oposición minoritaria que ocupa espacios de poder en el Congreso y la Asamblea Constituyente, al margen de lograr votaciones mayoritarias en los departamentos de la Media Luna, triunfos que fueron mediados por la presencia de liderazgos regionales personalistas más que por el peso de las organizaciones partidistas que los llevaron a las urnas, dando curso a la consolidación de dos bloques en pugna, por un lado el MAS y los movimiento sociales que impulsaron el proceso constituyente y la consolidación de los cambios propuestos y por otro, la oposición político partidaria, los nuevos prefectos y los movimiento cívicos de la Media Luna articulados fundamentalmente en torno a las autonomías polarizando el escenario político.Las elecciones de diciembre del 2009 y abril del 2010,  junto a los otros acontecimientos han cambiado el escenario político produciendo un desequilibrio en la polarización política previa, a favor del partido gobernante. La oposición en consecuencia se encuentra aún más debilitada y con escasos espacios de influencia política. Sin embargo, queda abierta la posibilidad de construir hacia el futuro opciones alternativas que conduzcan o reconduzcan el proceso de transformaciones que opera en el país.Socióloga, Coordinadora del Área de Reflexión del Centro Cuarto [email protected]/ www.uramanta.org

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