El caso de Arnaldo Ochoa
por efectos del bloqueo estadounidense a la isla no sólo se priva a los cubanos de conocer mejor lo que sucede en el mundo, sino que lo que sucede en Cuba le llega al mundo como información racionada, recortada y muy a menudo deformadaAclaramos que el propósito al contar esta historia no es...
por efectos del bloqueo estadounidense a la isla no sólo se priva a los cubanos de conocer mejor lo que sucede en el mundo, sino que lo que sucede en Cuba le llega al mundo como información racionada, recortada y muy a menudo deformadaAclaramos que el propósito al contar esta historia no es sugerir actitudes similares, proponer ni recomendar lo que la justicia sabrá cómo manejar aquí el caso del general de la Policía Boliviana René Sanabria, involucrado en un escandaloso caso de tráfico de cocaína. Solo romper, aunque sea un poquito, ese injusto bloqueo.Arnaldo Ochoa Sánchez fue General de División de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba y en 1988 ya había sido nombrado “Héroe de la República de Cuba” por su actuación en diversas campañas militares. Fue el General con más condecoraciones que se hayan otorgado en Cuba. Miembro del Comité Central del Partido Comunista.Entonces se le acusó de estar vinculado a oficiales del Ministerio del Interior cubano para la realización de operaciones de narcotráfico con el Cartel de Medellín. Ochoa y sus cómplices, conspiraron para transportar seis toneladas de cocaína vía Cuba, recibiendo a cambio 3,4 millones de dólares.Se los enjuició formalmente y todo el juicio fue transmitido por la televisión cubana. Fue posiblemente uno de los trances más duros para el gobierno de Fidel Castro, porque Ochoa había luchado junto a él en la Sierra Maestra y tenía una incuestionable popularidad.Fidel asistió al proceso y su abatimiento era notorio. Los enemigos del proceso cubano se regodearon, desde Estados Unidos, magnificando la información a su antojo. Llegaron a querer vincular con narcotráfico a todo el gobierno cubano. Fidel, personalmente, frente a las cámaras de TV desafió a que dijeran quienes estaban involucrados y que él, en reciprocidad, informaría al gobierno de EE.UU sobre graves conspiraciones que allí se incubaban contra ese país y que sólo la “inteligencia” cubana había logrado descubrir. Washington se silenció.El juicio, que se prolongó por un mes, apasionó al pueblo cubano que no perdió detalle de la transmisión televisada de todo el proceso.Ochoa, de viva voz y ante las cámaras de TV admitió ser culpable de narcotráfico y pidió para él la pena de muerte, consideraba que tras su mala forma de proceder había que dejar en claro a la juventud que esto no era permitido en la Revolución. Su confesión y su inocultable vergüenza tuvieron como testigo excepcional virtualmente a todo el pueblo de Cuba.Fue, sin ánimo de faltarle el respeto a nadie, algo que, como decimos aquí, estuvo “para alquilar balcones”. El bloqueo privó a millones de personas de seguir de cerca ese fundamental momento de la historia cubana. Arnaldo Ochoa Sánchez fue fusilado por decisión de un Tribunal Militar el 13 de julio de 1989, en La Habana, junto al coronel Antonio De La Guardia, el capitán Jorge Martínez y el civil Amado Padrón.¡O témpora, o mores!


