Aunque el gas no se acabara
Es esta:“Entre 2030 y 2050, el gas natural se deja de utilizar progresivamente como combustible para ser reemplazado por la energía renovable despachable, como la hidráulica, geotérmica, energía solar concentrada y biomasa”. Ahora echemos el resto de la historia.Esa rotunda afirmación...
Es esta:“Entre 2030 y 2050, el gas natural se deja de utilizar progresivamente como combustible para ser reemplazado por la energía renovable despachable, como la hidráulica, geotérmica, energía solar concentrada y biomasa”. Ahora echemos el resto de la historia.Esa rotunda afirmación está en un estudio encargado por una de las ONG más antiguas y posiblemente una de las más transparentes, tanto que su labor le ha generado muchos enemigos, especialmente entre las empresas industriales y particularmente entre las corporaciones petroleras: Hablamos de la organización ecologista Greenpeace.Nunca hemos ocultado nuestra desconfianza por varias ONG y sabemos que muchas de ellas son directa o indirectamente instrumentalizadas por los “centros del poder”, pero Greenpeace podría ser una excepción.Pues bien, Greenpeace acaba de presentar un informe –”La batalla de las redes”– en el que asegura que Europa es capaz de hacer “una transición sin problemas” a un sistema que proporcione “energía 100% renovable a todas horas”.Un comentario periodístico sobre el informe, firmado por Antonio Barrero (el comentario, no el informe) fue publicado por el sitio web especializado plataformaenergética.org., y de ahí lo tomamos, reduciéndolo a lo fundamental, que sería esto:“El resultado más relevante de esta investigación es, según la organización ecologista, el mapa “que especifica qué cantidad de cada tipo de energía renovable es viable y cuánto habría que invertir en infraestructura para llevar la electricidad allá donde haga falta en Europa. Ningún otro estudio ha intentado realmente trazar un mapa de la posible y futura red europea”. Así, “La batalla de las redes” expone cómo sería una red inteligente para Europa en 2050, “basándose en exhaustivos modelos desarrollados por la consultora en ingeniería Energynautics”.En medio de copiosa información técnica, el informe llega a lo que también nosotros queremos ahora llegar, o sea, lo que destacamos al principio “Entre 2030 y 2050, el gas natural se deja de utilizar progresivamente como combustible para ser reemplazado por la energía renovable despachable, como la hidráulica, geotérmica, energía solar concentrada y biomasa”.La alimentación de generadoras termoeléctricas no es, por supuesto, el único uso del gas que tiene muchos, muchísimos otros usos en la petroquímica, con muchísimo más valor agregado, además.Algunos inoportunos podrían estar algunos acariciando la idea excluyente de que convertir gas en electricidad es “el negocio del siglo”. Pero el 2030 está aquí cerquita, a menos de 20 añosEntonces, para concluir, organicemos nuestras preocupaciones: Primero, que el gas se acabe antes de lo que con optimismo calculábamos. Segundo, que aunque no se acabe algunos de sus usos (termoeléctricas) menguará y quizás desaparezcan. Y tercero, que es lo más importante, no vemos que estemos haciendo nada concreto en petroquímica. Brasil si lo hace. Con “nuestro gas”Y eso nos triene preocupados.


