Lluvias y narcocoroneles

“Las desgracias no vienen solas”, dice el dicho. Las lluvias, los derrumbes, la destrucción llegó, justo cuando la gente andaba de mal humor por el alza de los precios. Aquí encaja en otro dicho: “llovió sobre mojado”. Las causas de los desastres son tantas que dejaremos su...

“Las desgracias no vienen solas”, dice el dicho. Las lluvias, los derrumbes, la destrucción llegó, justo cuando la gente andaba de mal humor por el alza de los precios. Aquí encaja en otro dicho: “llovió sobre mojado”. Las causas de los desastres son tantas que dejaremos su enumeración y evaluación a los entendidos. Sin embargo, todavía desearía subrayar algunas de ellas. La primera es la imprevisión. Aun aceptando que gran parte de lo sucedido era imprevisible - la intensidad y continuidad de las precipitaciones pluviales, por ejemplo- la otra mitad de los riesgos estaban previstos y archisabidos.Pongo por caso la conformación geológica y topográfica sobre la que se fundó, creció y sigue ampliándose la ciudad de La Paz. ¡Inevitablemente! Ningún geólogo, ningún urbanista podía ignorar estas realidades. La presión demográfica en todas las ciudades y la irrefrenable migración del campo a los centros urbanos no tienen la debida respuesta en nuevos proyectos de viviendas sociales. Las promesas demagógicas de los Gobiernos se las llevó la mazamorra. Lo preocupante del caso es que hay motivos razonables para temer nuevas calamidades del mismo género. Y aquí dejo al amable lector que añada lo que conoce del caso.El otro comentario que deseo agregar se refiere a la imprecisa o inexistente delimitación administrativa de las áreas de uno a otro municipio, de una a otra gobernación. Lo que implica dificultades adicionales a la previsión de catástrofes naturales y al auxilio oportuno cuando éstas sobrevienen. El problema se agranda cuando la indefinición de límites geográfico-administrativos se produce entre autonomías, o gobernaciones vecinas o entre estas competencias y las del gobierno central. Ocurre lo del dicho; “el uno por el otro, y la casa sin barrer”. Por último, frente a las calamidades lo primero es el sentimiento de solidaridad. De solidaridad con menos palabrería hueca y más eficiencia práctica. ¡Y mucho ojo con ciertas filtraciones delictivas…!La gravedad y urgencia de los acontecimientos de primer orden obligan al columnista a ingresar en otro tema. “Los narco coroneles”, aunque lo encabece un ex general y lo sumen otros oficiales de menor graduación. Este desastre ha conmovido a la gente: Pero donde más fuerte ha sacudido ha sido en el mismo rostro de la Policía y ha salpicado al mismo Gobierno. También aquí, las causas del delito son múltiples y complejas. Citaré sólo algunas: el atractivo de ganancias fáciles y de proporciones nunca imaginadas; la incrustación de las mafias extrajeras y locales en los diferentes estamentos de la sociedad y del Estado; la permisividad del actual Gobierno en lo referido al aumento de la producción de la hoja de coca, así como el hacer la vista gorda frene al crecimiento de la fabricación, y distribución de la droga en todo el país y su transporte al extranjero; el haber sobrevaluado la idoneidad profesional de los sistemas nacionales de inteligencia y la honradez de sus “cerebros” y sus jefes y, correlativamente, el haber desestimado groseramente la experiencia y profesionalidad de la “colonialista” DEA (Incluso su inescrupulosidad en los métodos aplicados) Al final, ésta es mi propuesta: solidaridad efectiva y transparente ante los desastres; investigación a fondo sobre las infiltraciones del narcotráfico en los diferentes estamentos de la sociedad y del Estado.

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