De estratégicos a críticos

Y sabemos que la ciencia está al servicio de quienes explotan y se benefician de ese recurso, que no son, por cierto las naciones donde se encuentra, sino aquella que hegemonizan el poder científico y económico, que les permite también dominar el geopolítico.En Bolivia lo hemos vivido, pero...

Y sabemos que la ciencia está al servicio de quienes explotan y se benefician de ese recurso, que no son, por cierto las naciones donde se encuentra, sino aquella que hegemonizan el poder científico y económico, que les permite también dominar el geopolítico.En Bolivia lo hemos vivido, pero además de ingentes recursos tenemos también mala memoria histórica. O alienación histórica, como preferimos llamarla, porque se nos hace olvidar los errores cometidos, seguramente que para que los cometamos de nuevo.Ahora estamos iniciando, con fuete impulso, el pasaje del patrón energético petrolero, que no termina de morir pero tendrá una larga agonía anunciada, hacia un nuevo patról energético que aún no termina de nacer y donde aún están en pugna las fuentes abundantes pero no renovables, como el litio, y las fuentes renovables como la solar, la eólica, la geotérmica y otras que hace años son intensamente estudiadas y nos atrevemos a creer que ya se sabe científicamente cómo utilizarlas, pero aún no han encontrado la forma de volverlas tan rentables como el petróleo.No vamos a hacer mucha historia sobre cómo, en equis momento, de ser casi exclusivamente extractores de plata, pasamos a ser desesperados buscadores y extractores de estaño, y todo porque el estaño al ser estratégico para la industria bélica, especialmente, era lo que había que producir.Pudimos habernos beneficiado mejor del “boom” del estaño, pero Estados Unidos se ocupó de almacenar un stock que quedó como espada de Damocles cuando nos “atrevimos” a nacionalizar las minas. Luego, la miniaturización y los plásticos (derivados del petróleo) terminaron de desplazar al otrora orgulloso estaño.La sustitución de petróleo también se viene y son las corporaciones petroleras las que hace años, hace décadas más bien, está estimulando la investigación de fuentes energéticas sustitutas. Supimos, directamente de varias investigaciones de Exxon sobre energía solar y con absoluta seguridad que varias transnacionales de las mismas “hermanas” tienen no solo el ojo puesto sino hasta las manos metidas en e litio, el Coltán y otros recursos que de estratégicos han pasado a convertirse en “críticos”.Claro que, además de esas materias primas y con prioridad a ellas, el mundo necesita alimentos y agua. Ahí, sin mucho aspaviento, los agronegocios como el de la soya, tan metido ya en Bolivia, están avanzando a en forma irrefrenable.¿Y el agua?¿Nos hemos puesto a pensar cuántos millones de unidades de “agua embotellada” se están consumiendo cada día en el mundo? Bueno, no en el sur del Sahara, ni en el chaco boliviano, donde durante varios meses al año no hay agua ni embotellada ni de ninguna clase. Es decir, ni para remedio.Es que pensar en estos asuntos desvela. Y por eso hay quienes prefieren, simplemente, la mala memoria.

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