Una cumbre importante
La Cumbre del Agua y Producción Comunitaria, que comienza hoy, bien manejada, puede realmente cambiar el destino nacional.Para ese cambio que tanto se menciona pero del cual muchos tenemos aún una idea difusa, la soberanía alimentaria, la autosuficiencia energética y la industrialización, en...
La Cumbre del Agua y Producción Comunitaria, que comienza hoy, bien manejada, puede realmente cambiar el destino nacional.Para ese cambio que tanto se menciona pero del cual muchos tenemos aún una idea difusa, la soberanía alimentaria, la autosuficiencia energética y la industrialización, en ese orden, son indispensables.Y encontramos como excelente ejemplo lo que hizo el Japón, porque peor situación que la que vivía el imperio japonés en enero de 1868 sería difícil encontrar. Y sin embargo, pudo alcanzar el umbral de poder suficiente como para no solo sobrevivir, sino convertirse en potencia.El territorio japonés estaba fraccionado en 3.500 islas, algunas muy pequeñas y solamente el 14 por ciento de ese territorio (50.000 kilómetros cuadrados) era cultivable es decir algo así como la cuarta parte del departamento del Beni. Con eso tenía que sostener a 26 millones de habitantes. O poseía prácticamente, ninguna materia prima importante.Ni alimento suficiente, ni materias primas básicas y para colmo, estaba solo simbólicamente gobernado por un emperador, porque quien realmente tenía el poder era el “shogun”, jefe militar que no tendría nada que envidiar a tantos que ha producido América Latina y nos han dejado dolorosos recuerdos.Y entonces, ¿Cuál fue el “secreto” para el “milagro” japonés?No es ningún secreto y no fue tampoco milagro. Marcelo Grullo, el político, historiador y diplomático a quien ya varias veces hemos apelado, resume la situación con dos palabras: Impulso Estatal.“Si consideramos impulso estatal a todas las políticas realizadas por un Estado para crear o incrementar cualquiera de los elementos que conforman el poder de un Estado –dice – no cabe duda de que Japón fue el Estado que a lo largo de la historia y más sistemáticamente utilizó esta herramienta” para construir su poder nacional”Y no le resultó nada fácil, porque así como carecía de tierras agrícolas y de materias primas, carecía también de profesionales y para fabricar sus primeros barcos tuvo que comprarles” a los ingleses los planos. Y estos se los vendieron a propósito con fallas de cálculo y ninguno de los barcos así construidos pudo nunca navegar. ¡Tenían que haber sido los ingleses!En conclusión, nosotros, que estamos apenas comenzando a consolidar el Estado Plurinacional tenemos mucho que aprender de la historia japonesa. Mal que les pese a los privatizadores compulsivos.Porque está demostrado que el Estado puede ser un magnífico administrador. Todo depende en manos de quiénes esté el Estado. Por eso debemos estar pendientes de la cumbre que comienza hoy en Tarija. A lo que harán y a lo que dirán allá, pero también a lo que dejarán de hacer y dejarán de decir.


