Disturbios en… ¡Wisconsin!
Como hace varios días que la televisión y las agencias de noticias están mostrando imágenes de multitudes que protestan, en Túnez, en Egipto, en Argelia, en Libia… cuando aparece otra imagen de esas piensa uno que los problemas allá siguen.Eso sucedió al ver ayer esa misma imagen, de...
Como hace varios días que la televisión y las agencias de noticias están mostrando imágenes de multitudes que protestan, en Túnez, en Egipto, en Argelia, en Libia… cuando aparece otra imagen de esas piensa uno que los problemas allá siguen.Eso sucedió al ver ayer esa misma imagen, de grupos de personas protestando, bloqueando algún edificio, pero no se podía distinguir en qué país árabe era esta vez. Hasta que concentramos la atención y verificamos que era una fotografía del Nuevo Herald del 17 de febrero y que lo que estaba mostrando era disturbios… en Wisconsin. Si, en los Estados Unidos, los trabajadores de ese estado (y de varios otros) están comenzando a enfrentarse a los radicales recortes de sus beneficios sociales, que están instrumentando principalmente en los estados controlados por republicanos.Donde más avanzado está el conflicto es en Wisconsin, donde él hace poco posesionado gobernador, Scott Walker, tiene a la asamblea legislativa de su estado a punto de despojar a los empleados públicos de la mayoría de sus derechos de negociación colectivaY no es todo, porque además de eliminar los derechos de negociación colectiva, la iniciativa haría que los trabajadores públicos paguen la mitad de los costos de sus pensiones y al menos 12,6% de su seguro de salud. Por supuesto, los sindicatos protestaron y comienzan a manifestarse. El efecto dominó se cumple en cualquier parte, de manera que lo de Wisconsin pronto puede tener a varios estados no tan alborotados como Túnez, Egipto, Argelia, Libia, etc., pero casi. O quizás más. En estos temas es mejor no dárselas de adivino ni de brujo.De todas maneras, es posible que ayer la asamblea estatal haya votado sobre la iniciativa, que haría que los sindicatos que representan a profesores, trabajadores sanitarios, médicos, y enfermeras de hospitales públicos, y todo un conjunto de empleados públicos, perderían su derecho a un convenio colectivo en su cobertura sanitaria, de pensiones y otras prestaciones. “No tengo nada que negociar” es lo que declaró la semana pasada el gobernador Walker. Para subrayar lo consumado de sus hechos, prometió llamar a la Guardia Nacional si los trabajadores que protestaban abandonaban el trabajo o interrumpían los servicios del estado. Algún comentarista que hace seguimiento a estos casos señalaba que esto significa un retorno a la Norteamérica del siglo XIX, cuando las huelgas se suprimían por la fuerza de las armas. O, bien pensado, al Egipto de Mubarak, o a la Libia de Gadafi. Mientras tanto seguramente algo mostrará la televisión sobre esas manifestaciones en defensa de los derechos laborales en varias regiones del de los EE.UU., donde gobiernos republicanos pueden intentar la experiencia contra sindicatos de empleados públicos como parte de sus políticas de recortes de presupuesto.¡Ah! Olvidábamos un detalle. Esos sindicatos son la base electoral más importante del otro partido: el Demócrata. Y el próximo año es año de elecciones allá, donde también se cuecen habas, ¿Cierto?


