Regular a los medios
Debido a que dicha ley nunca fue actualizada a la nueva realidad tecnológica como la televisión o el internet, ni aplicada con rigurosidad, emerge nuevamente el tema en un momento en que las sensibilidades se encuentran a flor de piel por las tensiones entre los medios de comunicación,...
Debido a que dicha ley nunca fue actualizada a la nueva realidad tecnológica como la televisión o el internet, ni aplicada con rigurosidad, emerge nuevamente el tema en un momento en que las sensibilidades se encuentran a flor de piel por las tensiones entre los medios de comunicación, periodistas y gobierno.Es evidente que detrás de los medios se encuentran una diversidad de intereses, de manera que ningún medio resulta ser un dispositivo neutral, esto no es novedad, como tampoco la afirmación de que el papel de los medios es cada vez más gravitante en la construcción de imaginarios colectivos, en las decisiones políticas y en la legitimación-deslegitimación de los actores, por ello resulta tan controvertido su abordaje, pero ¿Quién debe regular los medios? ¿Cuáles son los alcances y límites de la regulación? Veamos.La Ley de Imprenta se constituye, sin duda, en el mecanismo por excelencia de autorregulación y autocontrol, pues establece pautas basada en la responsabilidad social y la veracidad informativa. Es cierto que la mencionada Ley no tiene carácter coercitivo y sólo prevé sanciones pecuniarias o institucionales, a diferencia de la reciente Ley contra el Racismo que dispone como sanciones la privación de la libertad o incluso, la clausura del medio. De manera complementaria, a lo largo del tiempo, se han creado otras instancias como los consejos, el tribunal de medios o normativas propias, cuyo alcance ha resultado parcial.El objetivo de regular a los medios, es implantar una conducta ética, neutralizar influencias de intereses privados o de las arbitrariedades del poder, proteger los derechos, velar por el pluralismo democrático, así como aportar en distintos ámbitos a la construcción de una cultura cívica y de responsabilidad social.El gobierno ha manifestado su intención de aprobar una Ley de Medios, despertando una serie de suspicacias por la posible intención encubierta de censura y control. La idea del nuevo Ministro de Comunicaciones de que sean los propios periodistas los que elaboren dicha propuesta resulta mucho más atinada que aquella supuesta propuesta de ley que apareció en la bancada oficialista. Siguiendo la línea habermasiana, los medios se ubican en un espacio denominado esfera pública, independiente del Estado y jurídicamente privado, en el que individuos buscan escenarios de deliberación y expresión mediante la argumentación racional y la crítica en torno a asuntos de interés general. Definitivamente corresponde a este ámbito –social y mediático-, y no al gobierno, discutir y establecer las pautas de su autorregulación.


