Lo que no quisiéramos ser
Y decía que nos guste o no, porque a muchos no nos gusta y pensamos, como Sergio Almaraz que “no queremos que Bolivia se convierta en un país petrolero, como en el pasado los bolivianos honestos no quisieron un país estañífero. No queremos un país cuyo dilema vital se exprese en la...
Y decía que nos guste o no, porque a muchos no nos gusta y pensamos, como Sergio Almaraz que “no queremos que Bolivia se convierta en un país petrolero, como en el pasado los bolivianos honestos no quisieron un país estañífero. No queremos un país cuyo dilema vital se exprese en la fórmula ‘exportar o morir’…Los bolivianos anhelamos industrias, minas modernas, una agricultura mecanizada, ferrocarriles, caminos, escuelas. Todo eso nos lo puede dar el petróleo. Todo depende de las manos en que se encuentre”.Si Sergio escribía eso hace 50 años, era porque conocía lo que un país sufre como mono-productor de recursos naturales para un centro hegemónico y desalmado, donde el capital no tiene escrúpulos de ninguna índole para reproducirse en forma insaciable.Y esto que fue para la plata y para el estaño, está siendo para el gas y tememos que vaya a ser para el litio y para cualesquiera otros recursos, lo temimos cuando hace poco Joel Sangronis Padrón recordaba a Eduardo Galeano, y sus “Venas Abiertas de América Latina”, donde presagiaba que” La economía norteamericana necesita los minerales de América Latina como los pulmones necesitan el aire”. Y Sangronis, a partir de esas palabras, afirma que el modelo civilizatorio en el que vivimos , con sus intrínsecas características de desarrollismo, consumismo y derroche, impuesto a casi toda la humanidad en los últimos 150 años, ha dependido para su existencia de la disponibilidad de fuentes de energía que han sido, a la vez, abundantes y baratas.Las cuatro principales fuentes de energía para este siglo XXI que recién comienza son: combustibles fósiles; biocombustibles; energía nuclear y minerales estratégicos con gran capacidad de almacenamiento y conducción de energía (Litio, Coltán).Sobre el litio estamos en Bolivia algo informados. Mucho menos de lo que deberíamos, pero algo. Sobre lo que nunca nadie nos ha hablado es sobre el Coltán. Nadie nos ha dicho que la columbita, que es parte constitutiva del Coltán, se está buscando hace décadas en varios sitios en Bolivia, principalmente en el departamento de La Paz, cerca de Apolo y Charazani, donde hace mas de 50 años alguien hizo exploraciones primarias y la detectó.De color azul metálico, “Coltán” es una palabra formada por la abreviatura de columbita-tantalita, un valiosísimo mineral del que se extrae el tantalio, un componente que presenta una gran resistencia al calor así como extraordinarias propiedades eléctricas. La República Democrática del Congo posee cerca del 80% de las reservas mundiales, Se trata de un mineral imprescindible para la industria de aparatos eléctricos, las centrales atómicas y los teléfonos móviles; un “oro gris” que debería darles prosperidad a los congoleños, pero guerrillas locales y empresas multinacionales se disputan su explotación sin importarles el coste humano que ya pasa de más de cuatro millones de muertos. Principalmente en el Medio Oriente y en África tenemos muchos modelos de lo que quisiéramos que Bolivia nunca fuera. ¿Podremos evitarlo?


