Crónica de un colapso anunciado
Nos estamos refiriendo a los servicios eléctricos de Tarija, a Setar, concretamente, cuyo actual gerente declaró que “Setar dispone de todos los medios técnicos para solucionar la problemática, pero que por el recurso escaso de tiempo y la burocracia es imposible dar solución en forma...
Nos estamos refiriendo a los servicios eléctricos de Tarija, a Setar, concretamente, cuyo actual gerente declaró que “Setar dispone de todos los medios técnicos para solucionar la problemática, pero que por el recurso escaso de tiempo y la burocracia es imposible dar solución en forma oportuna”. A eso nos estamos refiriendo, precisamente. Cuando asumimos la defensa de los usuario y apelamos inclusive a la autoridad de servicios eléctricos del gobierno central, los encargados de entonces se mostraron “ofendidos”, se pusieron a la defensiva, emitieron y publicaron comunicados y desviaron en todas las formas posibles su responsabilidad, que hoy, poco tiempo después, está flagrantemente demostrando que era, más bien, irresponsabilidad.Y de esto no se puede culpar a las ONG ni al presidente de la Fifa, porque el responsable directo era el entonces prefecto, Mario Cossío, bajo cuyo comando funcionaban Setar, Sedeca, y otras entidades “descentralizadas” cuyo colapso es también predecible por las mismas razones que ahora salen a la luz: “el recurso escaso de tiempo y la burocracia”.Aquí existe flagrante incumplimiento de funciones y se tienen que aplicar las leyes específicas sobre responsabilidades de los funcionarios públicos. Hay incuestionable daño al Estado. Hubo incumplimiento de funciones por las cuales se pagaba jugosos sueldos y prestaciones. Prefectos, alcaldes, gobernadores, así como ministros y todos los funcionarios públicos, comenzando por el Presidente de la República ahora Estado Plurinacional, son EMPLEADOS. Sean elegidos o nombrados se les paga para que hagan algo y esas son sus “obligaciones”, por las cuales en algún momento tendrán que responder, sin la ridícula apelación de ser “perseguidos políticos”.Aquí no hay donde perderse. Para eso, además, en las instancias legales, que son también legítimas, se aprobaron leyes concretas y específicas. Sacarle el bulto a esas leyes con cualquier pretexto debería ser considerado un engaño a la ciudadanía, que es la esencia del Estado, y tener la sanción agravante adicional respectiva.No hay que perder eso de vista, aunque por ahora habrá que concentrarse en la emergencia y tratar de evitar, de cualquier manera, actuando unidos, que se produzca ese colapso ya anunciado en el suministro de la indispensable energía eléctrica. Eso es urgente, perentorio en realidad, de la mayor prioridad, para que la negligencia burocrática (ahora explícitamente admitida) no cause en la economía tarijeña más daños, que podrían ser irreparables.Y luego, la rendición de cuentas. Como debe ser


