Crónica política de la jornada
Del “equilibrio” de Paz en la ONU al nuevo tono de los gobernadores
El presidente Paz pidió inversión y crédito multilateral para no poner en riesgo “la democracia”; después se reunió con Netanyahu. Los gobernadores ponen plazo para que se cumplan las promesas del 5 de agosto
No citó el 50-50 ni contó ninguna anécdota familiar desde el atril del salón de la Asamblea General de las Naciones al que se subió el presidente Rodrigo Paz Pereira pasadas las 12 del mediodía en Bolivia. El resto de clichés los mencionó todos: “de ideología no se come”, “Bolivia es la Patria que nunca nos abandona”, el “ser y estar” boliviano. También habló de sí mismo en un contexto extraño por el que han pasado otros muchos presidentes asesorados por Numen en sus campañas: “Yo soy producto de la digitalización. Hice solo mi campaña en redes. No utilicé expertos en campañas. No utilicé millones de dólares. Solo fui redes”.
El asunto de la utilidad de la Asamblea General de Naciones Unidas se discute desde hace tiempo en todos los foros. En realidad el de la propia ONU. Donald Trump la detesta, Javier Milei llegó para decir que aquello era un nido de burócratas alineado con quien sabe qué ideología y ayer, el “invitado estrella” de la jornada, Benjamin Netanyahu, reclamado por la Corte Penal Internacional que Trump quiere cerrar, vino a decir que hay pueblos más importantes que otros.
En algún momento la ONU escenificaba la Guerra Fría. Ya no, pero eso no quiere decir que no se sigan escenificando sintonías, acuerdos y bloques. El de más reciente creación es precisamente el “Escudo de las Américas”, auspiciado por Trump y promovido entre otros por el ex asesor principal Fernando Cerimedo, que por cierto ayer mientras Paz hablaba estuvo declarando durante siete horas. Para Trump no hay dudas de lo que significa el grupo: una alianza militar de gobiernos de derecha para combatir con fuerza militar el narcotráfico. El resto habla generalidades sobre cooperación.
Paz subió a la testera con la difícil misión de hacerse querer por todos sin desagradar a Trump. Empezó hablando de la lucha contra el socialismo, citó a Chávez y su famosa frase “aquí huele a azufre”, pero luego se perdió con la hoja de coca, lo de la “alimentación de la ideología” que no deja de ser una equidistancia de las que no gustan ni a libertarios ni a proteccionistas, y usó varios eufemismos: “diversificación energética” en lugar de transformación para no enojar a los negacionistas del cambio climático y aquello de “digitalización” para no mencionar el otro gran tema que enerva a Trump: la regulación de la Inteligencia Artificial, que por cierto ha rebautizado como “superinteligencia”.
Hacia mitad del discurso pareció adivinarse la intención, que era la predecible: Paz pidió inversiones y ayuda financiera asegurando que estaban impulsando un cambio profundo con respaldo popular – curiosa acepción cuando se acaba de alargar un Estado de Excepción sin que hubiera protestas sobre la mesa -. El argumento principal fue que no se podía poner en juego “una democracia por 1.000, 2.000 o 3.000 millones de dólares”. La despedida, elogiando a la ONU y pidiendo su continuidad, seguramente fue anotada.
Paz habló además mucho de los problemas internos. Crítico a sus antecesores – algo que hace Milei y Trump y poco más – y trajo a colación el bloqueo de 53 días, que varios analistas consideran que le aportan poco en su proyección internacional y su afán de dar seguridad.
Agenda completa
La agenda no ha terminado, y de hecho no está confirmada la fecha de retorno del presidente a Bolivia. El domingo juega Bolivia – Paraguay en Washington. La Asamblea continua hasta el domingo y la presencia de Xi Jinping en reunión bilateral con Trump, ha convertido la Asamblea en un hervidero.
Acabado el discurso Paz anunció gabinete para aprobar un par de decretos que satisfagan al Transporte ante la suba del diésel, dado que en su criterio, la población lo ha aceptado sin más; en entrevista con Bolivia TV anunció gestiones para “inversión de 10.000 millones de dólares de organismos multilaterales”, que viene a ser más deuda de mediano plazo que habrá que pagar y que son los mismos que se vienen anunciando desde el año pasado; y después se fue a una reunión con el protagonista del día, Benjamin Netanyahu, en la que participaron solo el presidente paraguayo Santiago Peña, el panameño José Raul Mulino y el propio Paz Pereira.
Cabe esperar el reporte completo. O sus resultados
El diésel y el nuevo tono de los Gobernadores
Santa Cruz celebró ayer su efeméride departamental con el nuevo rumbo que viene impulsando Juan Pablo Velasco, menos preocupado de las luchas del pasado, la identidad o las cuentas pendientes y más centrado en construir una Santa Cruz que lidere Bolivia desde lo económico y lo político, pero con vanguardia creativa. Santa Cruz ya no duda de su lugar en el país.
Después de lo homenajes, hubo posicionamiento y fuerte: el documento del 5 de agosto fue de máximos y Rodrigo Paz hizo política con él, hablando de la mayor y más ambiciosa agenda para la transformación autonómica del país, pero el documento quedó en un limbo que ya incomoda a todos: los gobernadores – como los alcaldes - tienen urgencias que les presionan en el día a día y la sucesión de escándalos y tragedias, dicen, no les sirve de excusa.
La agenda es clara y extensa: dejar de confiscar recursos ordinarios, devolver la plata del 12%, materializar de una vez la reformulación de deudas con el FNDR y meter en el PGE de 2027 un 15% de la coparticipación tributaria en el presupuesto de los departamentos. Casi nada.
Lo central es que el tono ha cambiado. De la mano tendida se ha pasado a la exigencia, con plazos incluidos: 31 de octubre para que todos los acuerdos avances.
Lo cierto es que la decisión sobre la liberación del diésel y la volatilidad del dólar ha convertido los presupuestos de 2026 y 2027 en papel mojado. El gobierno se esfuerza por negociar con el transporte, que no tiene problema en aceptarlo si el costo se repercute en los pasajes y otras dádivas. Las organizaciones vecinales y sociales de momento todavía hacen cuentas y cálculos sobre el camino a seguir, el miedo y la incertidumbre que se genera desde el propio gobierno con sus contradicciones no ayuda a la definición.
La semana de gracia termina este viernes.








