Observan informe de Harvard sobre Bolivia por omisiones en el sector gasífero
Expertos cuestionan la rigurosidad del diagnóstico del Growth Lab, financiado por Marcelo Claure. El debate se centra en el uso de datos históricos de reservas y el riesgo de aplicar recetas externas que ignoran la base productiva nacional
La presentación del estudio “Un Giro Económico para Bolivia: Principales Hallazgos y Prioridades de Reforma”, elaborado por el Harvard Growth Lab bajo la dirección de Ricardo Hausmann, generó una división en el análisis económico boliviano. Mientras sectores vinculados a la iniciativa celebran el documento como una "hoja de ruta técnica", investigadores y exautoridades advierten que el informe adolece de inconsistencias estructurales, especialmente en su análisis del sector hidrocarburos, también en lo relacionado al uso del ahorro interno previsional y su propuesta de ajuste fiscal.
El punto ciego de las reservas
El informe de Harvard atribuye el desplome de la producción de gas (una caída cercana al 54% desde 2014) exclusivamente a la falta de inversión privada en exploración tras la tercera nacionalización de mayo de 2006. Sin embargo, una revisión de los datos expuestos en ese documento, evidencia que omite la variable clave geológica de los campos maduros.
Una investigación reciente de este medio revela que las reservas "récord" certificadas entre 1997 y 2002 —base de la narrativa de Harvard sobre la bonanza previa— fueron validadas por las propias operadoras transnacionales sin fiscalización estatal independiente, y resulta ser contradictoria con la evidencia técnicas, geológica, histórica y económica, sobre todo la vinculada a los megacampos Sábalo, San Alberto y Margarita, entre otros.
"Construir un diagnóstico sobre la base de esas cifras es, por lo menos, arriesgado", señalan técnicos del área, al recordar que las reservas de gas y petróleo más relevantes de la historia de Bolivia fueron descubiertas por YPFB en año 1990 y 1991, luego de más de una década de inversión exploratoria de la estatal petrolera boliviana. La transición de Bolivia de exportador a importador de combustibles se explica, según los críticos, no solo por el régimen contractual, sino por una declinación natural de yacimientos que el informe de Harvard simplifica con fines argumentativos.
Advertencias desde la academia
El economista y expresidente del Banco Central de Bolivia (BCB), Gabriel Loza Tellería, ha sido una de las voces que, desde un enfoque técnico, ha advertido sobre los peligros de modelos centrados únicamente en el crecimiento del PIB. Loza sostiene que la adopción de "recetas" que ignoran la estructura productiva interna y la protección del empleo suele derivar en fenómenos de desindustrialización prematura, un concepto del teórico Dani Rodrik que Loza ha integrado en su crítica al modelo primario-exportador.
Por su parte, Carlos Arze, investigador del Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (CEDLA), ha apuntado antes a una crítica más profunda del modelo de concesiones como solución económica, favoreciendo una transformación que rompa con la dependencia tecnológica externa. La visión se contrapone al informe de Harvard que propone profundizar el extractivismo (en litio y minería) bajo el mismo esquema de dependencia que ha fallado históricamente.
Propuestas de soberanía económica
Frente a los cinco pilares de Harvard —que incluyen un programa con el FMI—, surge una corriente que plantea soluciones de corte soberano. Estas incluyen la refundación corporativa de empresas estratégicas como YPFB, YLB y COMIBOL. La propuesta busca que estas entidades operen como “verdaderos atletas empresariales” (“no deben ser organizaciones obesas, pesadas, inoperantes, y tampoco raquíticas e incapaces de actuar”), con autonomía de gestión, que se autofinancien en mercados nacionales e internacionales y garanticen la liquidación obligatoria de divisas en el BCB, una medida que Harvard omite en favor de una mayor desregulación.
El financiamiento del estudio por parte del empresario Marcelo Claure también ha sido objeto de escrutinio. Analistas locales subrayan que la "valentía intelectual" que reclaman los promotores del informe se ve empañada cuando el diagnóstico coincide con intereses de apertura en sectores clave como el litio, dejando de lado la necesidad de economistas que trabajen con una visión estrictamente nacional.








