Johan Bergen, el alcalde menonita: “Nos respondieron que no cobraban por su sigla”
Realizó una de las campañas más llamativas de las recientes justas electorales. Caravanas de tractores, vueltas en las clásicas carretas menonitas. Videos promocionales con música andina, a momentos, y luego cruceña. Una aplastante votación del 59,9 por ciento refleja que recibió el apoyo de varios, sino todos los sectores de un municipio, por demás, diverso y conflictivo.
Johan Bergen nació en una de las colonias menonitas conservadoras. A los 18 años decidió independizarse y se marchó a vivir en el pueblo de Cuatro Cañadas. Tras años de trabajo esforzado como operario agromecánico, logró montar su empresa. Su propia imagen física (mide 1,97cm) y extroversión natural le ganaron fama. Tiene 36 años y está casado con la boliviana Rosalía Tacuri con quien procrearon cinco hijos. Agobiado por diversas entrevistas periodísticas y reuniones de planificación, tuvo la amabilidad de dialogar con El País (EP).
EP-En Cuatro Cañadas hay varios grupos menonitas. Unos son más radicales o conservadores, por ejemplo, Valle Esperanza, y otros, como Chihuahua, que están mucho más abiertos a la modernidad. ¿De cuál de ellos procede usted?
JB- Yo nací y crecí en la colonia Valle Esperanza. Ellos son muy conservadores.
EP-Dado que usted dejó la colonia cuando tenía 18 años, ¿cómo es su relación con ellos?
JB- Justamente hoy fui a visitar a mis papás. Había quedado en que sea a las 08.00 de la mañana, pero debido a reuniones que hubo en mi oficina para definir el equipo técnico de la transición, no pude. Me llevo bien con la colonia. La gente de Valle Esperanza me llamó también para felicitarme por la victoria electoral.
Me llevo bien con todos porque acá hay reglas estrictas hasta los 18 años. A esa edad uno es invitado a comprometerse. Entonces yo, antes comprometerme me salí y, por lo tanto, no quebré ninguna regla de la colonia. Entonces me llevo bien. Estoy tranquilo.
EP -¿Cómo definió su vida religiosa al dejar la colonia?
JB- Decidí ser cristiano. Me acerqué a una iglesia evangélica. Me he bautizado y me he casado tal como dice la Biblia. Entonces, antes de ser candidato, charlé con mi esposa y ambos pedimos la guía de Dios. Él es el primero y el último en nuestra vida. Vamos a tratar de cultivar e incentivar ese amor que Dios tiene para las personas en este mundo. ¿Por qué? Porque el mal no necesita cultivarse, se hace solo; en cambio, el bien siempre cuesta.
EP -Contó que, cuando decidió ser candidato, había tres frentes que le ofrecieron para que se postule. ¿Cómo decidió por cuál fuerza política ir? Ahí predomina generalmente “el mal”.
JB- Cuando decidimos que vaya como candidato, averiguamos cómo tener un partido. Entonces entre las tres posibilidades que había conocimos a las personas de la agrupación ciudadana Fuerza y Esperanza, que abreviado es “FE”. Entonces es una palabra que está en la Biblia y es lo que tenemos que tener. Luego les llamamos, fuimos una mañana a Santa Cruz y charlamos explicándoles lo que queríamos.
Cuando les preguntamos, como pasa frecuentemente, cuánto costaba su sigla, nos respondieron que ellos no cobraban por su sigla. Nosotros no les creíamos y luego, cuando culminó la reunión, les preguntamos una vez más. Nos respondieron que ellos no necesitaban cobrar, que ellos necesitaban sólo candidatos. Luego, nos explicaron los requisitos burocráticos como libro de actas y demás, y que trabajemos por nuestra candidatura. En suma, sólo gastamos dos mil bolivianos para habilitarnos. Trabajamos bien con ellos. Tienen como lema “Gente nueva y por un cambio”. Era un asunto de fuerza, esperanza y fe. No nos cobraron nada.
EP - Encabezará un municipio donde convergen fuerzas muy diversas y conflictos. Están agroempresarios, interculturales, indígenas, masistas, cívicos, menonitas, etc. ¿Cómo prevé relacionarse con todos ellos?
JB-Con los menonitas me llevó bien con todos ellos. Con los empresarios no tengo problemas porque yo también soy un empresario. Con los pueblos indígenas, por ejemplo, los ayoreos que están en la zona, fui a hablar en campaña. Fui donde sus hijos que jugaban fútbol, los conocí, a través de ellos, un amigo hacía de traductor. Me dijo que ellos estaban muy alegres, muy felices de que haya un candidato menonita porque somos una cultura sin problemas y del bien.
Ahora, este lugar fue un bastión del Movimiento Al Socialismo (MAS). Desde que tengo uso de razón recuerdo que mi papá prestaba servicios a las comunidades y vecinos. Cuando yo ya tenía más de 18 años, continué prestando esos servicios en las comunidades del municipio. Entonces, era muy conocido. Presumo que un 85 por ciento del municipio me conocía y sabían que siempre estuve al servicio de los más necesitados. Tras la campaña, seguro me conocen todos.
EP -Algo que suena a contradicción, en el caso de los menonitas: si bien predican valores muy sublimes y espirituales, al mismo tiempo trabajan con transgénicos, agroquímicos y afectan al medioambiente. ¿Cuál es su postura en relación a los transgénicos y la preservación del medioambiente?
JB- Si a usted le ofrecen en venta unos bananos grandes, lindos y sabrosos y, al mismo tiempo, le ofrecen otros chiquititos y que no se ven bien, al mismo precio. ¿Cuál compra? Tenemos, sobre todo con la soya, que trabajar con modificación genética porque los países del entorno de Bolivia ya lo hacen. Acá nos controlan, pero no controlan los transgénicos que llegan de Brasil y Argentina.
En cuanto al medioambiente, la deforestación y demás, ya no hay que deforestar porque cuando hay árboles hay oxígeno. Pero si mantenemos el mismo material de la soya, el maíz, el sorgo, etc., querremos producir más y, para producir más, tendremos que desmontar más. Los transgénicos creo que no son tan dañinos. He pasado varios cursos y ahí aprendí que la semilla transgénica no es tan dañina como se dice.
EP -Ha tenido una victoria arrasadora. Suele suceder que cuando un alcalde realiza una buena gestión y, con ella, gana apoyo, se proyecta a cargos mayores. ¿Se animaría a postularse a Gobernador e incluso a un cargo a nivel nacional?
JB- Soy un creyente en Dios. No soy persona pública ni menos política. Pero sí, ya hay muchos que dicen que me van a lanzar para Gobernador o para Presidente. Eso dirá la vida, Dios tiene la primera y última palabra. Por ahora nos estamos enfocando en el municipio. Si las cosas en el futuro se dan, no lo niego ni lo confirmo. Trabajaremos con el amor y la sabiduría que Dios me ha dado para hacer el bien en el lugar donde estemos.


