Fred apuesta por la robótica como herramienta de cambio
Un estudiante de 15 años ha mostrado talento en la robótica, logrando desarrollar dos proyectos que integran conceptos de programación, electrónica y mecánica
Fred Mathew Cambero Quint tiene 15 años y este 2026 cursará cuarto de secundaria en el Colegio San Calixto de La Paz. Desde una edad temprana ha mostrado entusiasmo por la robótica y ha desarrollado iniciativas tecnológicas que reflejan el interés de una nueva generación, no solo por crear, sino también por utilizar la tecnología como motor de aprendizaje.
Su acercamiento a la robótica comenzó como parte de una experiencia académica escolar, pero con el tiempo, ese interés se transformó en un proceso formativo más profundo, impulsado por la curiosidad, la experimentación y el deseo de comprender cómo la ingeniería puede resolver problemas reales desde edades tempranas. Lo que inicialmente parecía una actividad extracurricular se convirtió rápidamente en una verdadera pasión y en un proceso de aprendizaje autodidacta.
"Al principio la robótica era solo una asignatura más, pero con el tiempo empecé a darme cuenta de que tenía el poder de crear cosas reales, cosas que podían servir. No era solo un juego, ya se trataba de construir, ¡y lo estaba haciendo yo, con mis propias manos!", cuenta.
Así, su interés no se limitó a los conocimientos teóricos, pronto se volcó a la experimentación, aprovechando los recursos disponibles para diseñar sus propios proyectos.
Motivación y propósito: aprender para transformar
Lo que impulsa a Fred no es solo el desafío técnico, sino la oportunidad de acceder al conocimiento tecnológico desde su juventud. Esto demuestra que la robótica y la programación no son disciplinas inaccesibles, sino herramientas pedagógicas que pueden fortalecer habilidades como el pensamiento lógico, la creatividad, el trabajo colaborativo y la resolución de problemas desde edades tempranas. En este sentido, la robótica educativa ha tenido el impacto esperado en Fred, despertando su interés por la ciencia y la tecnología en un contexto donde el acceso a estos recursos aún es limitado.
En esta etapa de formación, cuenta con el acompañamiento del ingeniero Alejandro Larrea, quien inicialmente fue su docente en el colegio y hoy cumple el rol de tutor académico personal, así como de la ingeniera Lucía Bernal. Ambos profesionales, especializados y con acceso a herramientas tecnológicas de nivel internacional, trabajan de manera coordinada, brindando orientación técnica y metodológica, y compartiendo una visión común: introducir la robótica desde edades tempranas como una estrategia para preparar a los estudiantes para los desafíos del siglo XXI.
Este acompañamiento no responde a una estructura institucional formal, sino a un proceso de mentoría orientado al desarrollo del talento, la autonomía y el pensamiento crítico.
De Arduino a nuevas plataformas educativas
Antes de incursionar en nuevas herramientas, Fred ya había desarrollado proyectos utilizando microcontroladores como Arduino UNO y ESP32, entre ellos destaca el diseño y construcción de un brazo robótico impreso en 3D, de cuatro grados de libertad, controlado mediante servomotores y potenciómetros, así como un sistema de domótica a pequeña escala y diversos proyectos de programación y electrónica aplicada.
La incorporación de plataformas educativas como LEGO® Spike marcó una evolución en su proceso de aprendizaje, al permitirle experimentar con mayor rapidez, integrar mecánica, electrónica y programación de manera lúdica, y concentrarse en la lógica de diseño sin perder el rigor técnico.
Mirada a futuro
Más allá de los logros técnicos, la experiencia de Fred Mathew Cambero Quint destaca el potencial de la robótica educativa como una herramienta de impacto social. Su aspiración es continuar su formación en el ámbito de la ingeniería aplicada y, a mediano plazo, contribuir a iniciativas que acerquen la tecnología a más jóvenes, fomentando vocaciones científicas. A largo plazo, su objetivo es aportar al país desde el campo de la ciencia y la creación robótica.





