“El vino no es fruto de una sola persona”
Bolivia celebra su primera efeméride vitivinícola con Ley del Tannat
El 10 de noviembre quedó inscrito en el calendario nacional como el Día del Tannat Boliviano, reconociendo el impacto económico, cultural y social de esta cepa emblema.
En el lote 40 de la finca “El Origen” de Aranjuez, donde hace 25 años se plantó la primera cepa Tannat en suelo boliviano, se celebró este domingo 10 de noviembre de 2025 un hito histórico para la vitivinicultura nacional: la entrega oficial de la Ley Nacional N° 1645, que declara esta fecha como el Día Nacional del Tannat Boliviano.
La promulgación, que se concretó en tiempo récord tras apenas seis meses de gestión parlamentaria, representa el culmen de un proceso que inició en el ámbito municipal en 2023, transitó por la Asamblea Departamental y finalmente alcanzó rango nacional el 24 de octubre pasado, en la Cámara de Senadores.
Filosofía colectiva
“El vino no es fruto de una sola persona”, máxima de Milton Castellanos que bautizó el Juan Cruz con el nombre del primer trabajador.
“Para Bolivia esto va a contribuir a seguir cambiando la imagen del país”, afirmó el diputado nacional José Luis Porcel, impulsor de la iniciativa legislativa. “Esto es otra cosa, es otro mundo. El sur está mandando señales de que se puede hacer economía sin necesidad de hacer actividades ilícitas”.
Origen del Tannat boliviano
La historia del Tannat en Bolivia comenzó en noviembre de 1999, cuando el ingeniero agrónomo Milton Castellanos Espinoza, fallecido el pasado 17 de marzo a los 97 años, y su equipo introdujeron esta variedad francesa en el valle central tarijeño, a más de 2.000 metros sobre el nivel del mar.
Altitud excepcional
Los viñedos de Tannat en Bolivia se cultivan entre 1.900 y 2.095 metros sobre el nivel del mar, condición única que suaviza la rusticidad de esta cepa francesa.
“Fue una aventura”, recordaba Iván Bluske, el enólogo que trajo la primera cepa desde Uruguay. Lo que parecía una apuesta riesgosa se convirtió en el mayor éxito de la industria vinícola boliviana.
La cepa encontró en la altitud y las condiciones mediterráneas del valle tarijeño un terroir único que suavizó la rusticidad característica del Tannat europeo, produciendo vinos de gran personalidad con aromas de frutas negras maduras, especias y notas ahumadas, pero con una elegancia distintiva.
“El Tannat ha encontrado en Tarija el lugar para desarrollarse virtuosamente y mostrar lo mejor de sí al mundo entero”, expresó Mauricio Hoyos, gerente general de Milcast Corp. SRL, la empresa matriz de Aranjuez. “Tannat transcendió Aranjuez, y ahora es un patrimonio de Tarija y Bolivia con un notable impacto económico, social y cultural”.
De Tarija al mundo
El 2013 marcó un antes y un después cuando el vino “Juan Cruz” de Aranjuez, un Tannat Gran Reserva, obtuvo la primera medalla Gran Oro para Bolivia en el prestigioso concurso “Tannat al Mundo”, avalado por la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) y la Unión Internacional de Enólogos (UIE), realizado en Uruguay, la cuna mundial de esta cepa.
“Obtener un premio en la tierra del Tannat, para sorpresa de muchos”, fue un momento histórico, según relató Hoyos en su momento. Desde entonces, los vinos bolivianos elaborados con esta variedad han acumulado más de 60 etiquetas y numerosos reconocimientos internacionales.
El nombre “Juan Cruz” honra al primer trabajador no familiar de la bodega, en línea con la filosofía del fundador Milton Castellanos: “El vino no es fruto de una sola persona, sino el resultado del esfuerzo y dedicación de todos”.
Una ley forjada con “diplomacia tarijeña”
El camino legislativo fue notable por su celeridad. Lo que normalmente toma años se concretó en seis meses, gracias a lo que Porcel denomina “diplomacia tarijeña”: “Educación, respeto, acercarse, dialogar. Eso ha permitido abrir las puertas y convencer a los otros asambleístas”.
La anécdota del proceso incluye momentos de humor. “‘Saque una fotito, escaneé ese QR’, decía. Y no creían que detrás salía una cuequita”, recordó Porcel sobre cómo presentó la propuesta a sus colegas legisladores. “Para que vean que no somos tan atrasados como ustedes creen.”
La senadora Nelly Gallo Soruco, quien asumió la posta en el Senado, reveló el método poco convencional que facilitó la aprobación: “Hemos solicitado el apoyo con algunas botellas de vino. Aranjuez nos ha hecho llegar unas 36 botellas, para cada uno de los miembros de la Cámara de Senadores. Esto ha hecho que, de forma previa, haciendo un lobby antes de su tratamiento, pues haya generado la reacción positiva de cada uno de los asambleístas y con esto hemos tenido la aprobación por unanimidad”.
“Después del vinito, tiene que pasar lo que tenga que pasar”, bromeó la senadora, arrancando risas y aplausos entre los presentes.
De los trabajadores a la empresa
Durante la ceremonia en el lote 40, la Cámara de Senadores otorgó múltiples reconocimientos. El primero fue para los trabajadores de Milcast Corp. SRL, representados por Juan Cruz, el empleado más antiguo de la empresa que da nombre al vino más emblemático de la bodega.
“Los internos son los más importantes”, reflexionó el diputado Porcel desde su experiencia como “marketerista”. “Si los clientes internos no trabajaran con ese ímpetu, con ese esmero, con ese profesionalismo, no tendrían que ganar premios”.
También se distinguió a Ramón Milton Castellanos Cortés, presidente ejecutivo de Milcast e hijo de los fundadores, quien asumió el liderazgo de la empresa en 1993 y ha guiado su transformación durante 36 años. El enólogo, ausente, fue representado por Gerardo Aguirre, su cuñado y primer enólogo de Aranjuez.
La empresa Milcast Corp. SRL recibió el Homenaje Camaral N° 734-2024-2025, el máximo reconocimiento otorgado por el Senado, por ser “la única bodega nacional que ostenta tres grandes medallas de oro, poniendo en los primeros sitios y en ojos del mundo los vinos y singanis del Estado Plurinacional de Bolivia”.
La cepa que unió al sector
Lo notable del fenómeno Tannat es su alcance más allá de una sola bodega. Gerardo Aguirre, quien además de enólogo fue diputado y promovió la primera ley que declaró a Tarija como capital nacional de la viña y el vino, destacó: “Como cada país tiene su uva bandera, su vino bandera, hoy Bolivia tiene su vino bandera llamado Tannat, que debería ser fiesta para Bolivia”.
Actualmente, la cepa se cultiva en Samaipata, Cochabamba, Los Cintis y todas las provincias tarijeñas, con más de 60 etiquetas en el mercado boliviano. “Esta plantita simbólicamente ha agarrado sus pies, igual se llama un pie injertado, casualmente, y ha ido a parar a Samaipata, ha ido a parar aquí a Los Cintis, ha ido a parar a Cochabamba”, explicó Hoyos.
“En la ley no dice ‘se reconoce a vinos Aranjuez’ o ‘se reconoce que ha plantado Don Milton’”, aclaró el gerente. “Dice ‘Ley nacional del Tannat boliviano’, un Tannat de gran altura que puede hacer la diferencia”.
Mirando hacia Brasil y el mundo
Los parlamentarios enfatizaron el potencial económico que representa esta ley. “Teniendo al lado un país tan grande con un alto potencial económico como es Brasil, hay que apostar por la calidad que tenemos”, señaló Porcel. “Chile llega con vino hacia Brasil en condiciones más competitivas que nosotros y atraviesa nuestro territorio”.
El diputado planteó la necesidad de trabajar en materia tributaria, arancelaria y de registros para ser más competitivos. “El mercado es bastante cercano, gigante. El total de producción de nuestro departamento no alcanzaría para el fin de semana de una ciudad tan grande como São Paulo”.
La senadora Gallo complementó: “Esta ley nos abre puertas para el comercio internacional y sobre todo para la promoción de nuestra producción vitivinícola, no solamente para posicionarnos a nivel nacional como tarijeños productores, sino también a nivel internacional en la región de Sudamérica”.
Un instrumento para el desarrollo
La Ley N° 1645 establece que el Órgano Ejecutivo, junto con los sectores vitivinícola, turístico y cultural, deberá coordinar acciones para impulsar la producción, promoción y difusión del Tannat boliviano. Las entidades públicas, privadas y gobiernos subnacionales están facultados para organizar actividades conmemorativas cada 10 de noviembre.
“Este es un instrumento nacional que habla del vino en su conjunto en Bolivia, no de una parcela, no de un sector ni de una propiedad”, recalcó Hoyos. “Para nosotros, realmente es un honor a nombre del sector vitivinícola del cual yo me honro pertenecer”.
Gerardo Aguirre subrayó la trascendencia del logro: “Tener una ley nacional que fortifica al sector es realmente inimaginable. Conozco cómo fue el proceso pasando por la alcaldía municipal para conseguir a través del consejo la aprobación de una norma”.
El legado de Milton Castellanos
La ceremonia estuvo marcada por la ausencia física, pero presencia espiritual, de los fundadores. Milton Castellanos Espinoza, quien falleció ocho meses antes de ver cristalizada esta ley, fue recordado con emoción por todos los oradores.
“Hoy no están con nosotros los fundadores de la bodega, Don Milton y Doña Anita”, dijo Hoyos. Doña Ana Hebe Cortés había fallecido un par de años antes. “Don Milton nos dejó este año. Fueron los que empezaron con esta historia de Gran Reserva el año 1976.”
El diputado Porcel, quien trabajó en la bodega en su juventud, se declaró “parte de esta familia” y añadió: “Le voy a dar sus buenos años para que la familia continúe su trabajo”.
Tannat encontró a su gente
En el mismo lugar donde en 1999 Milton Castellanos plantó aquella primera cepa Tannat, que entonces era vista como “una variedad problemática, ajena y, sobre todo, extranjera”, ahora se extiende un viñedo robusto que ha multiplicado su presencia en todo el país.
“Esta planta que vino desde tan lejos se afincó en Bolivia y se ha extendido por las condiciones que nosotros le presentábamos a ella: suelo, brisa de aire, lluvia, altitud, condiciones geológicas, condiciones naturales”, reflexionó Aguirre. “Pero no contenta con eso, esta planta exigía algo más. Exigía el aporte de su gente. Y ha encontrado su gente. Por eso es feliz, por eso se quedó, por eso es la mejor”.
La senadora Gallo cerró con una declaración que resume el sentimiento tarijeño: “Que viva Tarija, que viva el Tannat boliviano y, sobre todo, que viva nuestra amada patria Bolivia”.
Tras los discursos, autoridades, productores, trabajadores y medios de comunicación brindaron con vino Tannat en el lote 40, celebrando la ley y el reconocimiento a décadas de esfuerzo, visión y trabajo colectivo que ha puesto a Bolivia en el mapa mundial de la vitivinicultura de altura.








