Edmand Lara y el rastro de la Vicepresidencia
Aunque la Constitución de 2009 le da funciones más específicas, el rol siempre ha sido el de suplir al presidente en el momento adecuado, y eso a veces ha generado angurria: 7 de 14 vices llegaron al poder en 80 años
En unas horas el excapitán de la Policía Boliviana Edmand Lara asumirá el cargo de Vicepresidente, un cargo con funciones un poco más definidas desde la Constitución de 2009, pero que arrastra una larga tradición “cuasi conspirativa” en el país desde siempre, como señala el periodista Rafael Sagárnaga en su artículo: Vicepresidencia, la pega golpista de la democracia boliviana
De los 14 vicepresidentes elegidos en los últimos 80 años, la mitad ha ocupado también la presidencia por algún motivo, cinco de ellos por sucesión constitucional. Además, al menos 10 acabaron enemistados.
En la actualidad, el Vicepresidente tiene la función de presidir la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP), lo que en sí genera cierto conflicto en lo que tiene que ver con la separación de poderes. Aun así tampoco es oficialmente quien pacta la agenda legislativa, pero si quiere, le puede tener entretenido.
Las célebres enemistades entre duplas las inauguran a su modo Víctor Paz Estensoro y Hernán Siles Zuazo, pues aunque el segundo sustituye democráticamente al primero, la relación ya estaba rota. En 1960 Paz Estensoro elige como vicepresidente al líder sindical Juan lechín Oquendo, que en tres años se aleja tanto que funda su propio partido: el Partido Revolucionario de la Izquierda Nacional (PRIN) que dejó a Paz Estensoro sin base obrera y lo “obligó” a acercarse a los militares. En 1964, tras “ajustes constitucionales”, Paz Estensoro se presenta con el general René Barrientos Ortuño, que apenas tres meses después derrocaría al líder del MNR y en 1966 ganaría las elecciones con el hijo de Siles Zuazo como Vicepresidente, y que asumió la presidencia tras la muerte “accidental” del primero y que pocos meses después, también sería derrocado por los militares.
Sucesión De 14 vicepresidentes en los últimos 80 años, la mitad ha llegado a la presidencia por distintas vías
Desde la recuperación de la democracia ha habido algunos vicepresidentes testimoniales, como Julio Garret Ayllón (1985 – 1989), Luis Ossio Sanjinés (1989 -1993) o el propio Víctor Hugo Cárdenas (1993 – 1997). Álvaro García Linera (2006-2019) ejerció todo el poder posible a la sombra de Evo Morales sabiendo que solo su protección lo mantendría en el cargo de Vicepresidente mientras que David Choquehuanca (2020 – 2025) ha vuelto a ser un vicepresidente gris sin muchas funciones y pocas ganas de asumirlas.
Vices incómodos
Sin embargo, hay tres que sí han sido relevantes.
El más cercano en el tiempo es Carlos Mesa, que aceptó acompañar a Sánchez de Lozada en 2002 pero apenas secundó ninguna de sus iniciativas en ese periodo y acabó aceptando la sucesión constitucional tras la huida de Gonzalo Sánchez de Lozada en 2003 desatando el odio orgánico del MNR que dura hasta hoy. Mesa acabó también renunciando a la Presidencia.
El anterior fue Jorge Tuto Quiroga, que si bien fue el fichaje estrella de Hugo Banzer para revestir de modernidad su Acción Democrática Nacionalista (ADN) y quizá clave en la victoria del 97, entró en un progresivo conflicto con el entorno del presidente. “Mientras ambos ejercieron sus cargos, hasta le fue negado el ingreso a Palacio por órdenes de la familia Banzer. Es más, hasta hubo un sonado escándalo que incluyó una bofetada de la hija del Presidente al “Vice”. Cuando la crisis de salud forzó a Banzer a dejar el poder en, 2001, Tuto Quiroga inició su propio proyecto, lejos de ADN que hasta hoy continua” señala Sagárnaga.
El otro vicepresidente incómodo fue precisamente Jaime Paz Zamora, elegido junto a Hernán Siles Zuazo en el Gobierno de la UDP en 1980, cuando el frente de lucha era claro contra las dictaduras, pero posesionado en 1982, cuando las relaciones entre el MNRI de Siles y el MIR de Jaime Paz Zamora ya eran pésimas.
Cuentan que en la misma posesión de Siles Zuazo, un colaborador de Jaime Paz había arrojado al piso el discurso del presidente, que nunca pudo ordenarlo coherentemente y acabó siendo un desastre. El MIR se retiró del gobierno apenas tres meses después de la posesión – pero no Paz Zamora – volvió unos meses después y se acabó retirando, esta vez sí junto a Paz Zamora, en diciembre del 84. En el 89 Paz Zamora sería el presidente elegido en el parlamento tras haber quedado en tercera posición por el apoyo, precisamente, de ADN.
El rol que tendrá Edmand Lara
El binomio Rodrigo Paz y Edmand Lara se construyó en torno a un objetivo: llegar a la Presidencia, y en ese sentido, ambos pactaron una estrategia y se distribuyeron roles, pese a que en ocasiones ha habido cierto ruido mediático.
Todavía no han quedado definidas las funciones de Lara más allá de lo netamente constitucional: presidir la Asamblea Plurinacional, pero se prevé que tenga algo de influencia en el gabinete y que además se encargue de la coordinación con los movimientos sociales, sea a través de un instrumento político propio o de otra manera. La construcción de una apuesta para las subnacionales también pasa por Lara.








