Bolivia decide
7,9 millones de bolivianos votan hoy en medio de la incertidumbre
Las elecciones de 2025, coincidentes con el Bicentenario, resultan inéditas en varios capítulos, y aunque no es la primera vez que se vota así, la crisis económica ha sido el asunto central de la campaña
Más de 7,9 millones de bolivianos están llamados este domingo a las ánforas en unas elecciones atípicas, marcadas por una coyuntura económica adversa y varios hechos con pocos precedentes desde que se proclamó el Estado Plurinacional.
Es, por ejemplo, la segunda vez que se concurre a las ánforas sin que el presidente en ejercicio esté en la papeleta. En 2020 Jeanine Áñez retiró su candidatura dos meses antes de la cita que encumbró a Luis Arce. Esta vez el propio Arce renunció a dar la pelea precisamente por las dificultades económicas, que consideraba provocadas para perjudicar su continuidad al frente del gobierno.
Es la primera vez que las encuestas han dibujado con insistencia la posibilidad de una segunda vuelta, dificultando estrategias de campaña basadas en el “voto útil”, y es también la primera vez en la que la izquierda popular, que desde principios de siglo acaudillaba Evo Morales, concurre fragmentada.
Crisis La falta de dólares y la escasez de combustible ha impactado en los precios de la canasta familiar
Es también la segunda vez en la que concurren a la reelección cargos públicos en ejercicio de sus funciones y una de las que más candidaturas han sido aprobadas, y a la vez, la que ha dejado fuera dos opciones con cierta representación contrastada: la de Evo Morales y sus seguidores, que han pedido el voto nulo, y la de Jaime Dunn y una propuesta liberal radical que se ha mantenido al margen sin apoyar a ningún otro candidato.
Ha sido también la campaña de las redes sociales. Las condiciones de crisis generalizada han dejado de lado actividades más tradicionales, como la colocación de banderas en los barrios o la pintada de muros, y ha reducido también los actos multitudinarios – pocos mítines en general hasta los cierres de campaña, y algunas caravanas muy contadas -, mientras que se ha priorizado la difusión de propuestas en redes sociales – Facebook y YouTube son de largo los grandes ganadores de esta campaña – y sobre todo, la guerra sucia, absolutamente descontrolada en la recta final, donde el uso de la inteligencia artificial y los mensajes masivos en grupos de WhatsApp han servido para alimentar la desinformación.
Curiosamente, dos partidos creados a propósito para este proceso: Nueva Generación Patriótica (NGP) y el Movimiento de Renovación Nacional (Morena) finalmente han retirado sus candidaturas, mientras que otros históricos como el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) se han jugado la sigla al no registrarse en ninguna alianza, y otros la exponen hoy mismo pese a haber recibido fuertes advertencias durante la campaña.
La recurrencia de la crisis
No es la primera vez que Bolivia acude a las ánforas en medio de una crisis económica, en 2002, en 2005 y a finales del siglo pasado, sobre todo en el 1985, la situación no era boyante. La de este 2025 sin embargo tiene características especiales, un impacto muy directo en el bolsillo de los ciudadanos, y una imagen muy particular: las largas colas frente a los surtidores.
Sin dólares en el mercado los precios se han disparado, y el añadido de la falta de combustible aumenta incertidumbre. La promesa de todos los candidatos es sacar al país de esta situación, pero en el detalle de las medidas propuestas y en el grado de afectación de cada una de ellas a los sectores y clases sociales, está efectivamente la diferencia.
En Bolivia, para 2025, los principales indicadores económicos muestran una mezcla de desafíos y proyecciones. La inflación, aunque se ha ralentizado en las últimas semanas por la depreciación mundial del dólar, sigue siendo alta, con una inflación acumulada en 2025 del 16,9% hasta julio. El desempleo se mantiene bajo, con una tasa del 2.4%, porque el dato incorpora todo tipo de empleo, formal, informal y subempleo.
La deuda pública externa alcanza a los 13.500 millones de dólares, un 30% respecto al PIB según los cálculos del Ministerio de Economía. Además se estima un déficit fiscal de 20.000 millones de bolivianos a final de año en un país donde la Inversión Extranjera se ha evaporado, ya que la mayoría de las empresas instaladas en el país se financian con bonos vendidos en el mercado interno.
En 2025, la pobreza en Bolivia sigue siendo un desafío significativo, con estimaciones que varían según las fuentes. La Fundación Jubileo señala que la pobreza moderada podría alcanzar el 44% y la extrema el 17.5%, ajustando los indicadores oficiales por inflación. El INE (Instituto Nacional de Estadística) reporta una pobreza moderada del 36.5% y una extrema del 11.9%.
La incertidumbre manda de momento. También la resiliencia.


