La Mano del Moto
Rodrigo Paz y el "grupo palaciego" de Doria Medina
La historia de Samuel Doria Medina y el MIR de Jaime Paz Zamora es una historia de esas antiguas, de las que se perdió en la memoria del olvido y de la que quedan algunas crónicas de secuestros, algunos cuadros velados, algunos negocios suculentos, otros ruinosos, pactos tan emulados como rotos y la sensación de que en ambición andaban parejos, pero uno estaba dispuesto a invertir mucho más para alcanzar el poder y el otro, a esperar su oportunidad.
A los dos se les “cruzó” el Movimiento Al Socialismo (MAS), una opción popular que superaba la socialdemocracia clásica del MIR para acumular reivindicaciones y necesidades sociales que acabaron por desbordar la democracia y tomar el poder.
Jaime Paz insistió hasta hace una década en sus opciones presidenciales; Samuel Doria Medina nunca las abandonó. 2025 parecía su momento, pero se cruzó Rodrigo Paz Pereira, el hijísimo de su aliado, y ahí volvieron los cálculos.
Doria Medina puso al servicio de Paz Pereira todo el aparato de Unidad “a cambio de nada”, pero es obvio que la política funciona de otra manera. Paz Pereira le abrió unos pocos puestos en el gabinete – José Luis Lupo, Hernán Paredes, Cinthya Yáñez, y poco más – y le consultó un par de temas aquí y allá, pero nunca le dio el acceso que pretendía ni alcanzó la influencia esperada a pesar de las limitaciones del equipo propio de Paz.
Paz Pereira en la alcaldía de Tarija extendió una estrategia similar: rompió con sus avalistas, desconfío de los aliados y buscó algunas alianzas puntuales mediante promesas que luego no cumplió. El esquema parece repetirse y Doria Medina no ha esperado demasiado a mostrar su malestar. Confiar en un círculo cerrado y multifacético ha sido una de sus características.
Paz Pereira inició su mandato apegado a los consejos del asesor argentino Fernando Cerimedo, que pasó de comandante general de los ejércitos digitales a asesor principal de la acción de gobierno, secundado por su esposa María Elena Urquidi y su hija Catalina Paz; el hermano de su mejor amigo y concuñado, Mauricio Zamora Liebers y el ministro de Economía Gabriel Espionoza, cuya ambición resultaba tan nítida que le parecía fácil de controlar. Con Espinoza se asentaron los “comunicadores de Evo” Manuel Canelas y Leyla Medinaceli, mientras se mantenían los viejos amigos amigos empresarios como Robin Jofre.
La mayoría de los cargos de alta responsabilidad/sensibilidad fueron repartidos con criterios personales. La enorme cantidad de tarijeños en las estructuras del Gobierno llama la atención en todo el país. Aún así, el círculo sigue siendo reducido y dominado por la familia, aunque se ha abierto algo a los ministros más eficientes de la gestión.
La voz principal en el grupo sigue siendo la de María Elena Urquidi, la primera dama que lejos de ocupar un lugar decorativo en la oficina de Gestión Social, hace las funciones de stopper del presidente.
En la estrategia participa Jaime Paz Pereira, el hermano más cercano del presidente que cambió su radicatoria a Santa Cruz y que en campaña, aseguraron, le hablaba todos los días. También aparece de forma recurrente el otro hermano de ambos, Martín Paz Bascón, casado además con la más activa de las hermanas Urquidi, Paola, quien tiene propiedades en Boca Ratón.
El sostén en el parlamento es el tarijeño Diego Ávila Navajas, totalmente comprometido con la causa de Paz Pereira, pero también dos diputados con amistades enraizadas en el pasado, Karina Liebers (Unidad) y Alejandro Medinaceli (PDC).
En el pulso ministerial, los Justinianos han ganado peso, los dos, tanto Óscar Mario, de Desarrollo Productivo y Medio Ambiente, como Ernesto, con Defensa. Ambos aparecen de forma recurrente salpicados por escándalos ligados al narcotráfico a través de sus familiares, y de ambos se barajó la posibilidad que estuvieran en la lista de la embajada de Trump, aunque no se publicara de primera.
Después, el gobierno tiene muchas líneas abiertas – de Luis Fernando Camacho a Johnny Torres pasando por Adrián Oliva, Romer Saucedo o la patronal petrolera – con las que comparte información, pero ninguno de ellos podría anticipar cual será el siguiente paso de Paz Pereira.








