Crónica política
Elecciones 17A: El MAS salva los muebles (y Evo también)
Si se confirman los datos del Sirepre en el cómputo oficial, el MAS habría salvado la sigla por décimas. Morales, con un millón de votos nulos, reclamará la victoria, y Andrónico y la vía garcialinerista queda desahuciada
Después de una lucha encarnizada durante toda la gestión de Luis Arce y haberse paseado por el borde del abismo, el Movimiento Al Socialismo (MAS), salvo cambio radical entre el cómputo oficial y el sistema de conteo rápido del mismo Tribunal Supremo Electoral (TSE) , habría salvado la sigla.
Eduardo del Castillo asumió el desafío en un cálculo de esos que se hacen al borde de la bancarrota: era el peor enemigo de Evo Morales, el más señalado por el evismo y aquel que no tendría ningún tipo de salvación a futuro si en algún momento esa misma izquierda popular que gobernó hegemónicamente el país durante dos décadas se volvía reunir. Desde hoy, en su Currículum Azul puede alegar que, al menos, salvó los muebles en el momento más delicado de su historia.
Curiosa y estadísticamente, es Evo Morales el que más ha aportado a esta situación. El voto nulo que él reclamó para sí ha rozado el 20 por ciento según los datos del Sirepre, casi 1,2 millones de personas de las que se descuentan un 2 o 3 por ciento que votan de esa manera por sistema y convicción desde hace años. Los porcentajes se sacan sobre voto válido, y si ese millón de votos hubiera ido a otra fuerza política que no fuera el propio MAS, su porcentaje hubiera sido menor.
Quien realmente sale tocado de este embate es Andrónico Rodríguez y la “esfera de influencia” que lo empujó a destetarse de Morales y probar suerte en solitario. Rodríguez ha sumado algo más que el 8% de los votos totales. Poco más de 400.000. Demasiado poco para la “joya” del masismo y el “heredero natural” que quiso esperar su tiempo, pero que no llegó. Se lanzó en solitario en marzo y pronto se vieron los tentáculos de Álvaro García Linera por detrás. De entrada no parecía que fuera una discusión real sino un movimiento táctico a ver quién llegaba primero ante las evidentes trabas que estaba poniendo el Tribunal Constitucional. Después se desinfló en las entrevistas y debates: no es lo mismo pasar cinco años al frente del Senado con conferencias calculadas y comunicación profesional sin dar una entrevista abierta, que enfrentarte en campaña a los periodistas más avezados del país. Nunca supo comunicar la necesidad de optar por la vía democrática y no salirse del sistema tratando de boicotear el acto electoral o el voto nulo. La espantada del último debate puso el último clavo.
El detalle del voto en El Alto, Oruro, Potosí y otras zonas populosas donde ha ganado Rodrigo Paz y su inseparable compañero capitán Edman Lara sugieren que la mayoría de los votantes del MAS de otros tiempos buscaban una referencia diferente de Morales que les pudiera representar, pero solitos se dieron cuenta de que no era Andrónico. Apostaron por Lara.
Morales podía haber provocado otra situación a poco que se hubiera apartado, más si hubiera acabado cediendo y reconociendo a su “heredero”, pero nunca lo hizo. Al contrario, los ataques fueron cada vez más despiadados y sin respuesta.
El 20 por ciento de voto nulo, su millón largo de votos, le permite seguir reclamando el liderazgo en el bloque popular más a la izquierda, pero está lejos, por sí mismo, de lograr impugnar las elecciones en su conjunto.
La pelea por el MAS
El MAS fue la sigla adoptada por el Instrumento Político para la Soberanía Popular (IPSP) que desde finales de los 80 venía generando actividad política como lugar de encuentro entre los grandes sectores populares del país. Morales fue electo diputado en 1997 dentro de ese conglomerado ligado a Izquierda Unida, pero fue después cuando se adoptó la sigla y Morales se aupó a la presidencia del partido avalado por su buen resultado en Cochabamba. En 2002, ya con ese cartel, Morales salió segundo con el 20% de los votos, en 2005, luego del descalabro del gobierno de Sánchez de Lozada y su transición, arrasó. El MAS volvió a ganar en 2009, en 2014 y también ganó en 2019 y en la reedición de 2020, con más porcentaje. Mayorías nunca vistas, pero la sigla dejó de ser la representación de un Instrumento horizontal para pasar a ser la apisonadora de campaña de un gobierno vertical.
Morales nunca aceptó el relevo ni le entregó el poder a Luis Arce, pero este le arrebató la sigla mediante el Tribunal Constitucional en una de esas decisiones controvertidas. Cualquier afán de reconciliación o recomposición pasará ahora porque Morales retome el control – si sus procesos no le deparan otro destino -. Las ánforas así lo han determinado.
Johnny Fernández se despide de UCS
La estrategia del alcalde de Santa Cruz, Johnny Fernández, fue compleja desde el principio. Primero se acercó a Luis Arce desde la gestión y cuando vio que el escenario popular se fraccionaba, presentó su sigla como un paraguas para todos. Ya lo había hecho otras veces en otras circunstancias.
Prometió “la dupla ganadora” y cuando Eva Copa y Andrónico Rodríguez negaron la apuesta, quedó a la espera de que Evo Morales aceptara poner a alguien en la vicepresidencia. No lo hizo. Ahora, si se aplica la norma, Unión Cívica Solidaridad (UCS) perderá la personería que el papá de Johnny, Máx Fernández, fundó en 1989 para ampliar su emporio.


