Re, re, re
No fue sorpresa. El Movimiento Al Socialismo (MAS) no ha generado los recambios necesarios para dar nuevos aires al partido ni liderazgos siquiera capaces de acercarse no solo a lo que representa Evo Morales Ayma, sino de algunos de sus longevos ministros para los que no tiene recambio, caso de...
No fue sorpresa. El Movimiento Al Socialismo (MAS) no ha generado los recambios necesarios para dar nuevos aires al partido ni liderazgos siquiera capaces de acercarse no solo a lo que representa Evo Morales Ayma, sino de algunos de sus longevos ministros para los que no tiene recambio, caso de Luis Arce Catacora fundamentalmente pero también de Juan Ramón Quintana, David Choquehuanca o el propio Carlos Romero que fue llamado de urgencia al ministerio de Gobierno luego de su díscola aventura en el Legislativo, que apenas le duró media docena de meses. Que el MAS se iba a encomendar a Evo Morales para intentar mantenerse en el poder llegado el momento era un secreto a voces del que ya se habló en la campaña de las presidenciales del 2014.Lo que si fue sorpresa fue la celeridad con la que se engranaron los sistemas para forzar la consulta en una fecha insólita: el 21 de febrero de 2016. Insólita no solo porque para entonces apenas hayan pasado 13 meses de su tercer periodo y tampoco porque las campañas se mezclarán de nuevo con la socarronería del Carnaval, sino por el desgaste al que se va a someter un gobierno al que independientemente del resultado le quedarán tres años largos por delante. El 61 por ciento apoyó al Morales el 12 de octubre de 2014, apenas 3 por ciento menos que en 2009, una nueva caída de votos seguirá pesando.El MAS quería delinear su campaña en torno a los éxitos del modelo económico que a la fecha y sobre el papel resultan incuestionables aunque exijan una dosis de fe. Líderes en crecimiento sobre el PIB en Latinoamérica incluso en estos momentos de duro descenso del precio del crudo. Un descenso que pronto exigirá sacrificios mayores como los que ya se sienten, por ejemplo, en la Gobernación y alcaldía de Tarija que entre el recorte en gastos de funcionamiento y las deudas con empresas prestadoras de servicio va a tener un efecto casi inmediato en los empleos y por consiguiente, en el consumo interno, motor de la economía boliviana según Arce Catacora. La fecha acelerada del referéndum sin duda tiene que ver con esta incertidumbre económica, porque el músculo se desinflará y exigirá un esfuerzo pedagógico grande para explicar que no es lo mismo que unos u otros administren la crisis; pero no hay tiempo.El referéndum se impulsó también luego de la mayor victoria diplomática lograda en La Haya por el diferendo marítimo, pero también tras una de las peores derrotas electorales en las ánforas con el rechazo unánime a los Estatutos de Autonomía en todos los departamentos de occidente. En sí, se rechazó un texto concreto, pero evidentemente se reabrió un debate sobre el modelo de Estado no desarrollado acordado en la Constitución sin el respaldo popular suficiente a lo que se suma todo lo negativo que ha traído esta forma de gestión con el “Condorato” en Tarija como paradigma principal de lo malo que puede resultar una autonomía mal administrada. El referéndum de repostulación mató el debate.Sin duda la inestabilidad política es lo más peligroso para afrontar un periodo de crisis como el que se avecina, solo el tiempo y los resultados del 21 de febrero dirán hasta que punto la decisión fue acertada, o lo contrario.


