Una promesa temprana
Keiko Fujimori no buscará una reelección en Perú
Los opositores a FP señalan por otra parte que en el último decenio FP propició una ola de vacancias presidenciales
La virtual presidente electa de Perú, Keiko Fujimori, aseguró que solo gobernará cinco años, un compromiso que parece buscar la aceptación de una mayoría que le negó el voto en su cuarto intento de alcanzar la Presidencia.
El compromiso tiene que ver también con su promesa electoral inicial de que gobernará como su padre
Frente a un entrevistador estadounidense, volvió a asegurar que solo gobernará cinco años, algo que no podría hacer por estar prohibida la reelección
En ese lapso, espera consolidar su partido, Fuerza Popular (FP), aunque sus más duros críticos recuerdan que una vez dijo que el siguiente candidato de su organización no llevaría su apellido, pero volvió a postular.
El compromiso tiene que ver también con su promesa electoral inicial de que gobernará como su padre -que cumplió dos mandatos entre 1990 y 2000 y se hizo reelegir ilegalmente para un tercer mandato- y como él, que gobernó con mano dura, impondrá el orden.
Muchos están sin embargo convencidos de que el riesgo de un régimen autoritario se debe a que, en los últimos 10 años, una mayoría parlamentaria encabezada por FP hizo decenas de reformas constitucionales y otras leyes para controlar desde el Legislativo a los órganos de justicia y otras entidades estatales.
Tal situación da pie a que analistas como el historiador Antonio Zapata, estén convencidos de que Alberto Fujimori tuvo que copar todos los poderes del Estado con el apoyo de las Fuerzas Armadas y los grandes empresarios, mientras su hija gobernará cuando ya tiene el control de esas instancias, que incluyen a los entes castrenses y la mayoría de la prensa.
Los opositores a FP señalan por otra parte que en el último decenio FP propició una ola de vacancias presidenciales y usó el empoderado Congreso para gobernar sin ocupar el Palacio de Gobierno.
En la entrevista citada, Keiko Fujimori reconoció que “sí, he tenido poder político, pero el respaldo y la responsabilidad de un Congreso te permite hacer leyes, representar y fiscalizar gobiernos; entonces, no es gobernar”.
Lo cierto es que ese poder ha jaqueado presidentes y defenestrado a los que no estuvieron en sintonía con el Legislativo y casi todos los analistas creen que la presidenta transitoria Dina Boluarte (2022-2025) gobernó en consonancia con el Legislativo, hasta que este la vacó (destituyó) porque dejó de ser funcional, por su gran impopularidad, para las aspiraciones electorales de FP y otros partidos.
Keiko Fujimori reconoce la polarización que lleva más de una década y que el país está partido en dos (a lo que se añade que en realidad se puede hablar de tres partes porque un tercio de los electores no votaron o sufragaron en blanco o viciaron la papeleta) y habla de reconciliación y unidad, lo que para analistas de diversas tendencias depende de que ella demuestre con hechos esa voluntad, pues consideran que, tras los intentos de llegar a la presidencia, ahora podría lograrlo.
En el plano congresal, necesita distensión y apertura porque carece de la mayoría necesaria en el Senado, con 22 curules a los que se suman ocho del partido derechista extremo Renovación Nacional (RN), con el que ha tenido fuertes discrepancias en la campaña electoral.








