FALLECIÓ EN LA PAZ EL DIRECTOR JOSÉ LANZA SALAZAR

La noticia del fallecimiento de Pepe me causó un enorme pesar.

Se fue un amigo entrañable, un buen músico, arreglista y excepcional director de coros bajo cuya batuta la Sociedad Coral Boliviana alcanzó óptimos niveles de excelsitud y rendimiento.

Con una trayectoria de más de 50 años desde su nacimiento como grupo coral, es con el maestro Lanza que la Sociedad Coral Boliviana incursionó en ópera, habiendo sido el elemento fundamental de importantes conciertos sinfónico-corales presentados en Bolivia durante más de cuatro décadas. Su vasto repertorio de música “a capella” abarcó desde los madrigales renacentistas hasta la música contemporánea, incluyendo la música popular y folklórica de varios países europeos y americanos.

Con Pepe en su dirección, el excelente sonido, estilo e interpretación fue distintivo de este excepcional grupo coral del que en un tiempo, en los años 70 y a mucha honra, fui integrante.

La Coral recibió altas distinciones oficiales pero José Lanza Salazar personalmente fue distinguido con la Gran Orden de la Educación en los grados de “Caballero” (1986) y “Comendador” (1999); la Gran Orden “Cnel. Eduardo Abaroa” de las FF.AA de la Nación en el Grado de “Comendador de la Orden” (2001); la “Franz Tamayo” en el Grado de Gran Cruz (1995) conferida por la Prefectura del Depto. de La Paz y la “Prócer Domingo Murillo” en el Grado de “Honor al Mérito”, conferida por el H. Consejo Municipal de La Paz (2006).

Estos merecidos reconocimientos no le allanaron el camino que fue abrupto y sin atajos. Pepe tuvo que sortear toda suerte de dificultades, como por ejemplo el no contar con una sede propia para ensayos o un despacho desde donde él podría programar su actividad artística y que le sirviera de sede administrativa.

Pese a las circunstancias, los conciertos y actuaciones se sucedieron ininterrumpidamente. Llevó a la SCB, una embajada musical boliviana, a varios festivales internacionales, y algo extraordinario, de esta sólida coral nacieron otros grupos corales como “Las voces de oro” y otros más jóvenes, como Vox Juvenae con el que logró la versión rock de Carmina Burana.

Un paréntesis en su vida fueron los pocos años en los que estuvo en Costa Rica, donde fundó y dirigió una Coral que tuvo excelentes críticas.

En Bolivia, Pepe puso el listón muy alto para las corales que surgieron y para las que vendrán. Su legado es enorme también en las colecciones de partituras de música boliviana con arreglos propios, documentos que logró con el afán de que sirvan no sólo a corales del país sino a corales internacionales.

Nunca vi persona más organizada y más prolija en el registro de toda su actividad artística. Una colección de todos los programas presentados, de críticas, fotografías, posters, que él llevó con envidiable exactitud. Esto dará pie a que los que sigan su trayectoria, los que quieran saber más de toda esa actividad, estén ampliamente informados y tengan a mano todas las referencias que busquen o necesiten.

Seguramente que Álvaro Lanza Segurola, hijo de Pepe y Cristina y músico de gran formación, seguirá sus pasos y también Virginia, hna. de Pepe, otra excelente directora de coros.

Que de Dios goces, querido Pepe.

Gracias por casi medio siglo de música excelsa y divina. Gracias por ser ejemplo del enorme trabajo, la pasión y la entrega que exige el arte.

Madrid, enero de 2019.