Treinta y cinco años mirando de frente
Hemos atravesado el papel, internet, las redes sociales y la inteligencia artificial. Los formatos cambian, pero la misión permanece: hacer periodismo honesto al servicio de los ciudadanos
Este 13 de junio, El País cumple 35 años.
Treinta y cinco años son mucho tiempo para una persona y una eternidad para un medio de comunicación. En ese periodo, Bolivia cambió varias veces de ciclo político, atravesó crisis económicas, reformas profundas, conflictos sociales, bonanzas pasajeras y decepciones recurrentes. Tarija también cambió: pasó de ser una región periférica a convertirse en protagonista nacional gracias a los hidrocarburos, para luego enfrentarse al desafío de construir un nuevo modelo de desarrollo.
Durante todo ese tiempo, El País ha estado aquí.
No siempre acertamos. Ningún medio serio puede presumir de infalibilidad. Pero sí podemos afirmar que hemos procurado mantenernos fieles a una convicción básica: el periodismo existe para servir a los ciudadanos y no a los poderosos.
Ese compromiso ha sobrevivido a todas las transformaciones.
Nacimos en la era del papel. En aquellos años, la información viajaba a otro ritmo. Las rotativas marcaban los tiempos de la noticia y las páginas impresas eran el principal espacio de encuentro entre periodistas y lectores.
Después llegó internet.
Muchos creyeron que los periódicos desaparecerían. Otros pensaron que bastaba con trasladar el mismo producto a una pantalla. Ninguna de las dos cosas ocurrió exactamente así. La revolución digital obligó a repensarlo todo: los formatos, los modelos de negocio, la relación con las audiencias y la forma misma de producir información.
Luego llegaron las redes sociales. La velocidad sustituyó a la pausa. La emoción compitió con los hechos. Los rumores comenzaron a viajar más rápido que las verificaciones. Y el periodismo tuvo que aprender a desenvolverse en un entorno donde cualquiera podía publicar, opinar o difundir contenido en tiempo real.
Treinta y cinco años después, renovamos nuestro compromiso con Tarija, con Bolivia y con nuestros lectores. Adaptarnos a los cambios nunca ha significado renunciar a nuestros principios
Ahora vivimos una nueva transformación. La inteligencia artificial ya forma parte del ecosistema informativo global y también del trabajo cotidiano de muchas redacciones. Como ocurrió con cada innovación tecnológica anterior, aparecen temores, exageraciones y promesas grandilocuentes.
Nuestra posición es sencilla. La tecnología es una herramienta extraordinaria cuando ayuda a trabajar mejor. Pero ninguna herramienta sustituye los principios que hacen valioso al periodismo.
Las inteligencias artificiales pueden ayudar a procesar datos, ordenar información, explorar escenarios o mejorar procesos. Pero todavía no pueden sustituir la responsabilidad ética de verificar un hecho, contrastar una fuente, mirar a los ojos, comprender un contexto o asumir las consecuencias de una publicación.
El periodismo sigue siendo, en esencia, una actividad humana.
Sigue requiriendo criterio, honestidad, independencia y compromiso con la verdad. Sigue exigiendo salir a la calle, escuchar a las personas, preguntar aquello que otros prefieren callar y explicar la realidad con la mayor precisión posible.
En tiempos donde abundan la polarización, la desinformación y la desconfianza, esa tarea resulta más necesaria que nunca.
Por eso este aniversario no es solamente una celebración. Es también una renovación de compromisos.
Con Tarija, nuestra casa y nuestra razón de ser.
Con Bolivia, cuyo futuro seguimos observando con atención y espíritu crítico.
Y, sobre todo, con nuestros lectores, que durante 35 años han hecho posible este proyecto.
Los formatos seguirán cambiando. Llegarán nuevas tecnologías, nuevas plataformas y nuevas formas de consumir información. Nosotros seguiremos adaptándonos, como lo hemos hecho desde 1991.
Pero hay algo que no pensamos cambiar.
La convicción de que el periodismo honesto, riguroso y al servicio de los ciudadanos sigue siendo indispensable para construir una sociedad más libre, más informada y más democrática.
Ese fue nuestro compromiso hace 35 años.
Y sigue siendo nuestro compromiso hoy.


