La doble vía de Yacuiba y las cuentas trampa

Alguien quiso convertir la ruta en doble vía para evitar los múltiples huecos, los excesos de velocidad y las imprudencias de los conductores que cuestan vidas, pero sin hacer cuentas

Tarija ha gastado ingentes cantidades de dinero en carreteras, pero estas siguen siendo de lo más precario, tal vez las más accidentadas del país. Incluso antes de que el departamento se convirtiera en autónomo, las autoridades departamentales ya le habían puesto el ojo al rubro de la construcción. El argumento más común era que mejoraba la comunicación, la integración y por ende, la capacidad logística y el intercambio comercial. Los resultados no lo respaldan.

El problema más visible se encuentra en las carreteras nacionales, las que forman parte de la Red Vial Fundamental por las que Vías Bolivia cobra peaje sin que se note en absoluto un buen estado. Las dos mas o menos decentes hasta hace unos meses eran la ruta a Bermejo y la ruta al norte, pero los mantenimientos deficientes por años empiezan a hacer mella y ya se requiere de una intervención integral que salve los daños estructurales que de a poco se van generando, pues no todo es chapa y pintura, y a la larga, la pérdida de plataforma hará mella.

Hay otras rutas fundamentales inenarrables que seguirán siendo un dolor para nuestros transportistas y los que se aventuran a elegir este tramo

Hay otras rutas fundamentales inenarrables que seguirán siendo un dolor para nuestros transportistas y los que se aventuran a elegir este tramo para intercambiar oriente y occidente, particularmente la ruta Tarija – Villa Montes con todos sus tramos a medio construir y con el vergonzoso Entre Ríos – Palos Blancos, recibida a pesar de las múltiples deficiencias a la vista de todo el mundo.

De la misma forma, en el entramado vial de competencia departamental hay enormes deficiencias tanto de ejecución como de transparencia. Las rutas más importantes abordadas están judicializadas, como la variante al Chaco que licitó Mario Cossío y resolvió Lino Condori dejando unos 20 millones de dólares en mitad de la nada, o la ruta Iscayachi – Copacabana, entregada a una empresa sin experiencia ni ganas. Los caminos al final siempre han parecido ser una inversión fácil y cómoda y con réditos inmediatos para sus decisores.

Pero si entre todas las carreteras hay una que requiere el mayor de los repudios es precisamente la ruta 9 a su paso entre Yacuiba y Campo Pajoso, pues sigue siendo el principal punto negro del departamento y donde más vecinos fallecen a diario.

Tal vez con ánimo de ayudar, alguien la quiso convertir en doble vía para evitar los múltiples huecos, los excesos de velocidad y las imprudencias de los conductores, pero lo cierto es que se convirtió en la carretera de las promesas políticas – ha hecho campaña en 2014, 2015, en el referéndum de 2016, en 2019, en 2020 y también en 2021 – sin que nadie explique demasiado de qué va el tema.

El tema hoy va de que la doble vía es una buena idea por seguridad en el tramo más dinámico de Tarija por su frontera, su actividad industrial y sus petroleras, pero nadie nunca la quiso pagar hasta que el ejecutivo José Quecaña optó por endeudar al Chaco sustancialmente en lugar de seguir presionando. Todo a medias, y así estamos, sin carretera y con el ministro sacando los colores a sus ejecutivos.


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