PSG en transición se medirá con su fantasma blaugrana



Tras haber alcanzado la final de la Liga de Campeones de la pasada temporada, el techo europeo del equipo, el París Saint-Germain ha entrado en una fase de transición que le sitúa en una nebulosa difícil de descifrar y que se medirá contra sus fantasmas blaugranas.
Los franceses, dirigidos ahora por la batuta de Neymar y con el aporte imprescindible de Kylian Mbappé, se medirán a un Barcelona que les ha eliminado en tres de las últimas siete temporadas, con especial atención a la remontada de 2017.
Aquel 6-1 conseguido por los hombres de Luis Enrique en el Camp Nou en octavos de final para superar el 4-0 del Parque de los Príncipes ha quedado como un traumatismo en la mente parisiense que los propietarios cataríes se obstinan en hacer olvidar.
Antes, de forma mucho más clara, el PSG había caído en cuartos de final en 2013 y 2015 -año en el que también se midieron en fase de grupos-, lo que confiere a los blaugranas la condición de bestia negra.
Los franceses afrontan esta nueva eliminatoria con un equipo muy renovado, en el que solo el argentino Ángel di María, el brasileño Marquinhos, el italiano Verrantti y el francés Kurzawa se mantienen de aquella dolorosa "remontada".
Más aun, Neymar, el héroe de aquella jornada gloriosa para el barcelonismo, está ahora en sus filas y se medirá a su amigo Lionel Messi que no atraviesa su mejor momento.
El brasileño se ha convertido en el auténtico motor del PSG, sobre todo en las citas importantes, artífice de su clasificación para la final de la pasada temporada, en la que cayeron frente al todopoderoso Bayern de Múnich.
Más que Mbappé, que aunque sustenta al equipo con sus goles, todavía no ha aparecido en las grandes citas, para exasperación de una afición que ya le ha visto superar la barrera de los 100 tantos con solo 21 años.
INCERTIDUMBRE NEYMAR
El brasileño se retiró lesionado anoche del partido contra el Lyon en el que el PSG perdió el liderazgo de la liga francesa, síntoma de una temporada en la que el equipo ha perdido algunos de los síntomas de fortaleza de los últimos años.
El equipo es ahora tercero de su liga, algo que a estas alturas de la competición solo había sucedido en una ocasión desde que en 2011 el club pasó a tener bandera catarí. Fue en la temporada 2011-2012, cuando el Montpellier acabó por arrebatarles el título.
Pese a las restricciones financieras impuestas por la pandemia, el equipo se ha reforzado, pero también ha visto partir a algunos de sus pilares de los últimos años, como el defensa brasileño Thiago Silva y el atacante uruguayo Edinson Cavani, máximo goleador histórico del club.
El PSG no encuentra la fluidez del juego de los últimos años, al tiempo que ha incrementado la dependencia de sus estrellas.
Di María, el tercer mosquetero junto a Neymar y Mbappé, ha perdido la confianza del entrenador, Thomas Tuchel, que afronta con seguridad su última temporada al frente del equipo.
El preparador alemán mantiene un conflicto con el director deportivo, el brasileño Leonardo, lo que hace poco posible su continuidad.
Su puesto estuvo de hecho al borde del precipicio cuando el equipo estuvo a punto de quedar eliminado en la fase de grupos de la Liga de Campeones.
La reacción final, liderada por Neymar, salvó al técnico, pero el PSG está lejos de ser la fortaleza que se paseaba por las competiciones nacionales y que, poco a poco, iba avanzando en Europa, hasta alcanzar la pasada final de la Liga de Campeones.