Del libro de: Franz Ávila del Carpio – “Bronces en el Alba” 1964
Entrega de amor
Sólo tú, mujer, sólo tú callada,
entregaste tu amor florecido
a mis sueños de luz y de distancias;
sólo tú, en un beso, me diste tu alma
tu cuerpo, enardecido en el deseo.
Y así encendida, cual clavel rojo,
volcaste para mi sed de sueños
el ánfora eterna de tu juventud plena;
sólo tú, mujer, y yo, calladamente,
bebí en tus manos el cuenco del anhelo
florecida en ti y hecho realidad en mi ser.





